Darlo todo en cada escenario

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Sus inicios en el mundo de las artes datan desde muy pequeño, al participar en cada obra de teatro y performance donde había oportunidad. Posteriormente, su carisma, trabajo y esmero le abrieron camino en el modelaje y la televisión.

Hoy, con ese porte entre chico malo y rockstar, lo mismo puede interpretar al miembro de un cártel —para una serie de televisión— como dejarse llevar por la música cuando toca con su banda —en la vida real—.

Su nombre es Uriel, Uriel del Toro.

Y es él, quien —desde la sala de su domicilio, en una videollamada— cuenta a Resonancias cuál ha sido su andar.

Luces y reflectores

Formalmente, comenzó en el modelaje a los 18 años. Ahora, con 42, no solo ha posado en pasarelas, también en alfombras rojas, múltiples eventos y premiers.

“Viví un tiempo en Sudamérica e hice mis primeras fotos, ahí surgió la idea de seguir ese camino del modelaje. Estuve en Argentina, Colombia y Chile. Después regresé a México para Glenda Modelos, con Glenda Reyna”.

 

Disciplinado, atlético y muy sonriente, hace una pausa y con gran gesto narra cómo alguien vio una chispa en él.

Se dio la posibilidad “y fue así como, ‘vas’, no hubo ningún casting ni ensayo. Cuando trabajaba como modelo había una cadena muy fuerte de fashion, presente en toda Latinoamérica. En un momento, el director me dio el micrófono y dice ‘cuéntame ¿qué estás haciendo?’, y yo ‘ok, estoy en el fotoshooting de una campaña de ropa, un saludo muy grande, yo soy Uriel del Toro, mexicano’”.

“Gustó mucho mi participación y estuve 2 o 3 años con Fashion TV. Ahí aprendí todo para ser host, fue entonces cuando me llamaron a un casting en Televisa como conductor, ya iba con esa idea y con la escuela de lo que había realizado. De esa manera empecé mi carrera en la televisión formalmente en vivo”.

“Estuve en Telehit, posteriormente me dieron oportunidad en algunas novelas. En ese instante, me di cuenta de que me gustaba mucho la actuación. Siempre estuvo ahí, pero me quería enfocar más. Dejé un poquito de lado el mundo de la conducción —que para mí es totalmente diferente ser conductor y actor, aunque van de la mano— y encontré otro nicho para crecer en el mundo del arte”.

Las tablas

Consciente de las diferencias entre la transmisión en directo respecto del trabajo en una filmación, explica “eso es escuela”.

“El estar en vivo fue muy importante para perderle el miedo a la cámara y al tiempo. A veces los silencios son tremendos, pero no debes temerles porque esos silencios son los que dan la pausa y cuentan”.

“Aprendí mucho en ese en vivo. Cuando estaba en toda Latinoamérica presentando videos en Telehit, el director salía de atrás y decía ‘estírate’, o sea, hablar 2 minutos más, ¡imagínate! Todo eso hizo que hoy en día, en mi mundo actoral, tenga más confianza”.

“Suena muy fácil, pero no lo es. Hay a quienes les pones una cámara y se traban. Justo ese miedo lo perdí con esos momentos de conducción en vivo”.

El suceso

En 2018, las pantallas de Estados Unidos proyectaron el primer episodio de Falsa Identidad, una serie cargada de drama, acción y amor, “más allá de la típica historia de narcos”. Ahí, Del Toro (quien ya contaba con varios años en la industria y múltiples participaciones en cine y televisión) interpreta a "Joselito", "un sexi villano", cuyo papel lo volvió memorable e imprescindible dentro de la trama.

Gracias a los altos niveles de audiencia, una reconocida plataforma de streaming incluyó la serie en su catálogo.

“Iba a ser una sola temporada. En Telemundo le fue muy bien, y cuando la pusieron en Netflix, explotó. Fue una de las teleseries —por su formato de 80 capítulos— más vistas de Latinoamérica, creo que entré en el top five. Y ahí te das cuenta de que ¡guau, hiciste bien tu trabajo!”.

“Es una labor en equipo, pero hablando de mí y el personaje, sabes que valió la pena el esfuerzo. Uno cree que es fácil llegar a una serie, pero no, estás todo el día, de las 5 de la mañana hasta la 1 del otro, cada día, 20 escenas. Entonces ahí se vio que hicimos un buen clic en la historia y cómo conectó con el público”.

Y han ido más allá. En septiembre de 2020 se estrena la segunda temporada de dicha producción, donde Uriel encarna dos personajes: José Hernández “Joselito” (quien muere en la primera parte, pero del que hay muchos flashbacks) y Jaime Hernández “Jaimito” (el hermano gemelo).

Motivo por el cual, el también músico nos invita a seguir la secuela.

“Si viste la primera Falsa Identidad, te gustará la 2”.

“Es diferente a mi primer personaje. Con una forma de hablar, caminar y pensar distinta... Ya después veremos cuál fue el mejor, o cuál me gustó más hacer”.

En otras latitudes

Su experiencia en los medios enlista el nombre de distintas empresas —Argos, Fashion TV (Latinoamérica), Telefe (Argentina), Telemundo (Estados Unidos), así como las dos televisoras más grandes de México—. Con esas bases, reflexiona sobre la existencia de nuevas productoras, múltiples plataformas y distintas cadenas en las cuales participar.

“A mí me tocó la época donde muchos querían estar en Televisa, todo mundo deseaba entrar ahí. Y era ‘pero no te vayas a TV Azteca o te van a vetar’, y el actor que estaba en Televisa hacía de todo, ‘y si eres actor de Televisa, no puedes hacer cine, no, el actor de novelas no puede’”.

“Hoy en día eso se rompió, hay mucho más trabajo. En el cine todavía falta un poco más de apertura, pero en la tele sí y ahora puedes estar con quien quieras”.

Algo similar a lo que ocurre en el resto de los medios, con una gran diversidad.

“Antes eran dos, tres canales. Dos, tres radios. Ahora ya cambió. A mí me tocó esa parte donde eran nada más el canal 2, el 5, el 11. Lo mismo con la radio, ahora tienes los podcasts. Se abrió el mundo”.

El boom de internet

Testigo del nacimiento de una infinidad de plataformas, el modelo platica con asombro uno de sus recuerdos y cómo ha evolucionado esa manera de comunicar.

“Yo escucho las historias de mis papás, y digo ‘¿cómo?, mi mamá mandaba una carta a mis abuelos en Europa, y tardaba tres semanas en llegar para decirle ‘hola, papá, ¿cómo estás?’, ¡imagínate!”.

Ahora “vivimos en el mundo de la tecnología y esto de las redes sociales es increíble, te puedes conectar y vender. Al principio estaba muy emocionado, pero también llegó el momento de cuidarse de ellas. Funcionan increíble para conocer gente, tener mucha información o noticias del momento, saber lo que está pasando en el planeta o conectarte con familiares en otro país”.

Además, “en el entorno donde me desenvuelvo, como artistas, funcionan muy bien pues la gente te conoce y puedes conseguir muchos proyectos. Pero tampoco se debe abusar, hay quien está metido todo el día ahí, en sus historias, y se pierde del mundo real. Entonces debe haber equilibrio y manejar de forma muy inteligente las redes”.

 

Más adelante

Otro de sus logros está en la música, pues es el baterista de Timothy Brownie (agrupación con la que lleva más de 10 años en la escena musical) se emociona sobremanera al hablar de ello y su futuro.

“Tenemos un disco que salió en agosto, llamado Dancestral. El género es dance, bailable, electrónica. Nuestro power está en los conciertos, en vivo y que la gente se conecte y empiece a bailar”.

“Para mí, esto va muy de la mano con la actuación al estar en un escenario. Es difícil el mundo de la música, pero cuando estoy arriba, tocando la batería, dices ‘¡guau, esto está increíble!’”.

Asimismo, hace algunos años, junto a su hermano, realizó un proyecto llamado Visiting, que —por su formato y estilo— se extendió a 48 emisiones (actualmente disponibles en YouTube).

Con esa faceta de presentador y productor que, al día de hoy, mantiene latente.

“Fuera de esta carrera de actor y músico, también me considero creador. Hago mi propio contenido. En las últimas etapas en Telehit, con mi hermano que es filmmaker, realizamos Visiting. Los dos, cámara en mano, íbamos a visitar a diferentes personalidades del ambiente artístico, cantantes, actores, empresarios. Y nos fue muy bien”.

“Hicimos totalmente la producción, edición, sonidos. Todo, los dos. Creo que en algún momento voy a volver a hacerlo, o sea, conducir mi propio programa, con un formato no en estudio o set, sino más natural”.