Intensidad en sus palabras, pasión en sus papeles

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Partícipe del nuevo cine mexicano, ganador de un premio de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (Ariel) y ovacionado en Cannes por la profundidad de sus papeles, lo mismo ha interpretado a un héroe nacional, un ídolo de la lucha libre, un histórico asaltabancos o un famoso narcotraficante.

Su nombre, de origen azteca, significa tuna de piedra. Y al igual que con nuestros antepasados, aquel rigor y entereza está hoy en él, ya que muchos de sus trabajos cuentan con un alto contenido social, político y cultural.

Aunado a ello, al hablar lo hace con gran intensidad e ímpetu. Mientras que en la web, en más de una ocasión y sin proponérselo, sus ideas han abierto el debate.

 

De amor y otros demonios

Con 39 años de edad, 14 de trayectoria e incursión en múltiples producciones en México y el extranjero, el contacto de Tenoch Huerta con la industria data de tiempo atrás: mientras estudiaba Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores, Aragón (UNAM).

Relata que en aquel entonces tenía ciertas generalidades sobre los medios: “son actores políticos importantes, sirven para apuntalar el poder dominante, y entonces yo tenía un poco esa idea. Cuando empecé a estudiar me di cuenta de que efectivamente así era y por qué y para qué, pero, también existen otras formas de utilizar los medios, por ejemplo, estas dos maneras de hacer televisión, en el momento en que yo entré a la carrera empezaba apenas el internet y nadie imaginaba esta revolución tan grande. Sobre todo en la manera de narrar historias y de cómo se utilizan los medios. No existía Netflix, Amazon, los streamings. Las redes sociales no tenían el impacto de ahora”.

“Los medios tradicionales como los conocimos —televisión, radio e impresos, incluso el cine— pasaron a segundo término, no han perdido relevancia, pero ya no son el eje rector de la comunicación en el mundo, sino ahora son las redes sociales, la comunicación uno a uno. Y eso me parece maravilloso, es un arma de doble filo que el individuo se empodere y tenga la fuerza para ver y la libertad y la autonomía para informarse y generar contenidos”.

“Antes, la generación de contenidos caía única y exclusivamente en poder de quienes tenían los medios para producirlos, en México: Televisa, TV Azteca, algunas televisiones locales, los dueños de los periódicos, el cine y la radio; entonces pocos podían generar contenidos. Ahora, esto ha caído en manos de casi cualquiera, hace falta un celular, algo de qué hablar y listo”.

 

“Se ha democratizado, pero por otro lado nos ha sobreexpuesto a información de baja calidad. Dentro de las posibles cosas negativas con esta democratización es que ahora cualquier persona puede decir lo que sea, teniendo o no sustento. Eso es delicado, pero celebro la existencia de esa libertad también”.

Del ayer a hoy

 

Uno de los pasajes poco difundidos de su vida, es que se desempeñó como camarógrafo. “Hubo una Academia que era para Azteca USA, y tuve la oportunidad de estar ahí, manejando las cámaras robóticas”.

“Me ofrecí de voluntario para aprender a usar esas cámaras, las puedes poner a la velocidad y con la resolución que tú quieras y literal, puedes transmitir en televisión con ellas. Recuerdo que mis compañeros decían: ‘los que hacíamos cámaras robóticas estábamos remensos porque era muy matado’. Éramos tres compadres manejando cuarenta o cincuenta y tantas cámaras. ‘Que sí, que éramos los esclavos, debíamos estar ahí todo el día’, y yo les decía: ‘no weyes, este es el futuro, manejar estas madrecitas va ser el futuro’ ”.

Visionario, esa idea se hizo realidad: “hoy se hacen series, películas, programas con cámaras robóticas, drones, con brazos mecánicos. Ha cambiado la tecnología no solo en la manera de filmar, digamos técnicamente, sino también en lo visual, las cámaras tienen una resolución increíble y eso te permite, literal, verle las costuras al monstruo. Entonces los maquillistas deben hacer un trabajo diferente, vestuaristas, los fotógrafos deben iluminar distinto. Se debe filmar diferente”.

“La tecnología ha significado cambios importantes y también nos ha permitido una narrativa mucho más compleja, prácticamente ahora podemos filmar lo que queramos, como queramos, podemos obtener cualquier cantidad de tomas desde los ángulos que deseemos, cada vez es más fácil. Eso ha potenciado la narrativa. No se ha explotado al 100 %, pero en una década veremos cosas que no nos imaginamos”.

Ver al futuro

El actor —reconocido por hacer cine de autor y trabajar en streamings— prevé que a fin de año se estrenen tres cintas donde lleva el rol estelar, así como retomar la filmación de una serie junto a Javier Bardem, coproducida por Steven Spielberg.

 

Y en un análisis de la industria, Tenoch refiere: “los medios de comunicación tradicionales se están volviendo anacrónicos. No por sí mismos, no porque la radio sea anacrónica. De hecho, la radio tendrá un resurgimiento, pronto tendremos muchos más radioescuchas que la televisión, no tarda, porque la gente está demasiado ocupada haciendo otras cosas como para ponerse a ver la tele, entonces, escuchará radio”.

“Los podcast se van a potenciar, no en su forma pero sí en sus contenidos. Todavía no lo entienden, el público ya no es una masa dócil que escucha lo que ellos dicen sin cuestionarlo o sin cuestionarse, como si lo que escucho en la radio determinará mi vida”.

“Todavía hay, porque las generaciones que nos criamos escuchando ese tipo de radio y ese tipo de televisión seguimos vivos, pero los menores de 30 años ya no, ellos ya se criaron en otra era, sobre todo los menores de 20, ellos en 5, 8 años van a ser la población económicamente activa, las reglas las van a dictar ellos y nosotros en aproximadamente 5 o 10 años dejaremos de ser útiles, trascendentes, entonces a lo que estuvimos acostumbrados, a lo que le pedimos y esperamos ya no será. Los medios no lo han entendido, siguen pensando que viven en el mismo mundo de los 80, 70, 60, y ese mundo ya quedó atrás, no han entendido que de eso ya pasaron casi 50 años. Los contenidos son anacrónicos, no el medio”.

“La televisión. Una pantalla donde vas a proyectar imágenes que están sucediendo a distancia, seguirá, pero los contenidos y la forma ya no. Más vale que los medios vayan pensando otra manera de hacer televisión y radio. Otros contenidos, otras narrativas, otras alternativas”.

Construcción y deconstrucción

Este hombre, —a quien el futuro le emociona y “genera una expectativa deliciosa” — posee como filosofía de vida el trabajo arduo y constante.

 

“Debes prepararte y tienes que darle y crecer y conocer. Yo no veo que mis rivales sean otros sino yo en contra de mí mismo, el rival, que debo mejorar. Creo que en la vida todos somos muy pendejos y se trata de dejar de serlo, y nunca lo vas a lograr pero siempre hay que intentarlo, y la única manera es leyendo, entendiendo, comprendiendo, sabiendo. Es exigiendo el mejor desempeño de tu cuerpo, de tus emociones, de tu mente”.

 

Corrompe y rasga

En medio de una gran charla, intenso en sus papeles como al hablar de su profesión, el también productor (Sinvivir, 2017) detalla qué es pasión y cómo esta transforma a un individuo —al tiempo que su lenguaje y corporalidad evidencian por qué ha destacado en cada uno de sus papeles—.

“La pasión duele, las pasiones siempre duelen y son destructivas. Si no me lo creen, revisen la literatura de los griegos, a Shakespeare, a Calderón de la Barca, a los grandes dramaturgos, literatos, incluso los filósofos, y van a coincidir en que la pasión termina consumiéndonos, nos destruye”.

Al instante, Tenoch se yergue, su voz cambia, parece más aguda, su mirada se vuelve profunda y puntualiza: “La pasión es una obsesión que te consume, que termina destruyéndote, alejándote de tus seres queridos. Cuando alguien tiene un vicio como beber, deja de trabajar, de comer o de ver a su familia, deja de ser productivo y funcional en la vida, entra en una espiral de autodestrucción, pero está con mucho placer del alcohol. Una pasión es exactamente lo mismo. Tú trabajas en un proyecto y estás tan apasionado que no comes, no duermes, no ves a tu familia, empiezas a deteriorar tus relaciones con los demás, tu cuerpo empieza a lastimarse, a autodegradarse, pero eres feliz haciendo eso”.

“No veo ninguna diferencia entre uno y lo otro. Pero quien ve a la pasión como algo bien padre, ‘lo hago de 11 a 2 y el resto del día me dedico a vivir cool’, ese es un pendejo, estamos hablando de un hobby, de algo que le gusta mucho y se acabó. La pasión no te deja dormir, te roba el pensamiento, la razón, te roba tus dudas, te transforma completamente”.

“También qué bueno que hay gente sin pasiones porque si no, nadie trabajaría haciendo las chambas de Godínez, pero quienes sufren de una pasión entienden que no es una cosa sino un monstruo, un demonio hablándote al oído, y puedes huir del demonio y lo escondes debajo de falsos gustos”.

“Pero no me hablen de pasión como muñequitos de peluche porque un puto tigre no es un muñeco de peluche, es una pinche bestia diseñada para matar a otros animales, y no los mata con buena onda o siendo vegano, los mata destrozándoles las tripas y arrancándoles cada gota de sangre, de vida y le vale madre, no deja nada, ni huesos. Esa es la pinche pasión, y nosotros somos el pavo real que la pasión devora”.