Ramón Roberto Pérez López, trabajo constante = aprendizaje constante

Miriam Lagunas Francisco 
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Trayectoria

Al comenzar la charla sobre la trayectoria de Ramón Roberto Pérez López, es inevitable identificar que vive en el norte del país por su acento tan peculiar al hablar. Tiene un rostro serio, sin embargo, su sencillez y buen humor los imprime rápidamente al inicio de esta entrevista.

 

El encanto de la radio lo disfrutó desde pequeño, a sus siete años ya recorría las cabinas, pues acompañaba a su padre, Francisco Pérez Vega, un reconocido personaje que forjó una carrera de 47 años de locutor.

 

La primera plaza que Ramón Pérez ocupó dentro de la industria fue la de vigilante de planta transmisora, en la estación XHPQ, de Grupo Acir, estaba por cumplir los 18 años. “Así es como empecé, cubriendo tres días en una planta ubicada a unos 25 kilómetros de Culiacán”.

 

Las suplencias no se quedaron ahí, recorrió varios grupos radiofónicos locales, cubrió desde la plaza de misceláneo hasta la de operador de consola. Actualmente es secretario general de la sección Culiacán-Guamúchil del STIRTT, licenciado en Derecho y tiene 30 años de dedicarse a la locución.

 

Curiosidad

 

En 1989, en Grupo Acir, Roberto Pérez ingresa a realizar suplencias de operador de consola, recuerda que la señora Lety Carrillo, quien desafortunadamente ya falleció, le brindó facilidades para continuar estudiando su licenciatura en Derecho.

 

“Yo era bien metiche, me gustaba aprender, antes estuve de vigilante de planta, también hacia suplencias de misceláneo, nunca había tenido un contacto con cabina, yo les decía a las señoras que estaban ahí: yo quiero aprender, yo quiero manejar ahí, a ver cuándo me dan chance”.

Sabía que el sindicato debía proponerlo para ocupar la plaza de operador de consola, así que habló con Manuel Apodaca Núñez, secretario general. Su padre, Francisco Pérez Vega, quien estaba a cargo de la secretaría de trabajo del comité seccional del STIRTT, impulsó su carrera, pero le advirtió: “tú te lo vas a ganar, yo nada más te empujo un poco y tú tienes que ganarte todo”.

 

En 1991, presentó su examen para obtener su certificado de locutor, mientras tanto, realizaba suplencias de operador, programador y locutor. Recuerda que la programación musical se hacía de una manera muy distintiva, “utilizábamos papelitos para programar la música”.

 

En ese mismo año se abre la posibilidad de ocupar una plaza como locutor, en Acir. El primer programa que condujo era de música norteña y tradicional de la región. A los pocos meses de haber ingresado cambian el giro de la estación, ahora transmitirían música en inglés.

 

Fue un giro enorme, los locutores tuvieron que practicar la pronunciación del idioma inglés, los productores les decían: “mínimo pronuncia bien el nombre de la canción”. Ramón Pérez recuerda: “estuvimos ahí con mucho éxito por casi tres años, con programas innovadores les llamo yo, porque antes no había un programa de complacencias en inglés, era netamente norteño o ranchero”.

 

En 1998 la estación es vendida a Radio Fórmula. Ramón Pérez López por invitación de la gerente de Grupo Acir comienza a colaborar en la estación La Comadre, en donde ha consolidado una carrera de 22 años. La Comadre se transmitía en FM, su personal era 100 % sindicalizado, tenían muchos programas, había muchos clientes que se querían anunciar, “los primeros 10 años fueron un tremendo éxito en Culiacán”, posteriormente más estaciones del mismo género también migraron a FM.

“Los colores que siempre debemos defender son los del STIRTT, los colores partidistas deben quedar atrás”.

Deseos

 

Las entrevistas que realizaban sus compañeros en cabina llamaban la atención de Ramón Pérez, él anhelaba realizarlas. “Al primero que me tocó entrevistar fue al señor Ramón Ayala y sus Bravos del Norte, estaba muy nervioso, no sabía ni qué preguntar, ni qué hacer, total, escribí todo lo que le iba a preguntar”.

 

De su trabajo en la radio disfruta la relación directa con los artistas y también con los radioescuchas, aunque actualmente ese contacto se ha perdido por la aparición de las redes sociales. “Lo que más me gusta es el contacto directo con la gente, hacerlos reír, que pidan la canción, poner ambiente, como decimos en la radio”.

 

Realizó muchas entrevistas, tanto a grupos locales como a grupos más reconocidos en el país: Marco Antonio Solís, Banda el Recodo, Los Bukis, Sergio Vega, El Potro de Sinaloa y Valentín Elizalde.

 

La crónica deportiva también forma parte de su carrera, de 2003 a 2009 realizó controles remotos de los partidos de los Dorados de Sinaloa, cuando participaban en la primera división.“No es fácil estar narrando los partidos. Yo estuve en mi primer año del 2003 al 2004 a nivel terreno de juego, nada más echando mentiras, —sonríe— les decía: fue falta, me pareció fuerte la entrada. Cuando Dorados llega a la primera división, me suben —a palco— a narrar los partidos, porque les gustaba como lo hacía”.

 

En la narración de los partidos intervenían dos personas más, en total a él le tocaba narrar 30 minutos del partido. Recuerda que le tocó relatar tres finales de Dorados contra León, en el Nou Camp, los aficionados “viven una pasión desbordante, yo les dije a los muchachos cuando fuimos: yo ya no me vuelvo a parar aquí, porque te veían de fuera y te quieren comer”, bromea. “Fue una gran experiencia”.

 

Vocación de servicio

 

Así como desde pequeño visitaba las estaciones de radio, también visitaba el STIRTT, era común verlo acompañar a su padre a los eventos del sindicato. Nunca fue un niño penoso, al contrario, era muy abierto y le gustaba ayudar.

 

“En las fiestas del STIRTT era el que arrimaba las cervezas, limpiaba las mesas y juntaba los botes, era muy inquieto, mi papá me llevaba. En las ligas de sóftbol o de béisbol, andaba cachando las pelotas con los locutores, eso me facilitó mucho el que yo entrara al sindicato”.

 

La primera invitación que le realiza Manuel Apodaca Núñez, secretario general seccional, fue proponerlo para ocupar la secretaría de educación, debido a que Roberto Pérez se encontraba estudiando en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Sinaloa y como aún no se sentía preparado para iniciar con actividades sindicales, rechazó la oferta.

 

En 1994 se incorpora por primera vez a la secretaría de educación, en la siguiente Asamblea Extraordinaria de Elecciones lo eligen secretario de trabajo y desde el 2002 se desempeña como secretario general de la sección Culiacán-Guamúchil del STIRTT.

 

“Y van a decir: ¡bueno, no la sueltas!, pero no es así, hemos preparado a compañeros para que puedan llegar a hacer este trabajo tan bonito como lo es la secretaría general. Hay que decirlo con toda la honestidad del mundo, hay chavos en la actualidad que no le dan ese ánimo, ese empeño de servir a los demás, no quieren servir a los demás, hay que decirlo y hay que prepararlos mucho para que puedan sacar de su corazón el don de servicio”.

 

Desde que comenzó a colaborar en la secretaría general seccional tuvo dos consignas en su mente, elevar los ingresos de los compañeros afiliados y conservar las prestaciones de las que ya gozaban. “Hemos incluido algunas prestaciones nuevas para los trabajadores, yo creo que por eso hemos estado tantos años, los compañeros me han dado su confianza porque han visto también que hemos luchado”.

 

Desde 2016 forma parte del comité nacional como subsecretario de trabajo, agradece a Ricardo Acedo Samaniego, secretario general del STIRTT, el haberle otorgado la confianza de colaborar en su equipo de trabajo, “sigo en la misma línea de seguir trabajando para los trabajadores”.

“Lo que más me gusta es el contacto directo con la gente, hacerlos reír, que pidan la canción, poner ambiente, como decimos en la radio”.

Otros senderos

 

En 2006 colabora en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) Municipal de Culiacán, en la secretaría de organización y posteriormente en la secretaría de comunicación y como jefe del área jurídica de 2011 a 2013.

 

En el PRI Estatal colaboró también cerca de 8 años como maestro de ceremonias, y en ocasiones igualmente lo hacía para el partido a nivel municipal. Para el Gobierno estatal colaboró tres años como maestro de ceremonias, hasta que dijo: “No puedo” porque debía estar en diferentes regiones de Sinaloa para cumplir con su responsabilidad.

 

En 2013 fue candidato a regidor por el PRI en Culiacán, gracias al apoyo de la población ocupó dicho cargo de 2014 a 2016, “eso yo se lo debo a la radio y al STIRTT”. En la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Sinaloa se desempeña como secretario de trabajo, durante las gestiones de los secretarios generales Gonzalo Figueroa y Elías Muñoz.

 

Cachar la pelota

 

El sóftbol es un deporte que ha estado presente en su vida por muchos años, lo dejó de practicar a los 40 años a causa de una lesión, “llegué a jugar en la segunda fuerza, me invitaban a muchos equipos. Sufrí una lesión en una rodilla y eso impidió seguir desempeñándome de la misma manera, jugaba hasta en cuatro ligas en una semana”. Hace dos años retomó el deporte, pero ya lo practica más lento.

 

El STIRTT tenía su propia liga de sóftbol, recuerda que realizó diversas gestiones para el patrocinio de sus uniformes, los llegó a patrocinar la Banda el Recodo, Valentín Elizalde, algunas cerveceras, taquerías, refaccionarias y estaciones de radio. Desafortunadamente ya no pudieron seguir jugando por los horarios de trabajo y el calor intenso que se siente en la región durante el día.

 

Lo más trascendental

 

Su familia es lo más importante en la vida de Ramón Pérez, siempre que inicia un proyecto se los comparte. “Tengo tres hijas y mi esposa, son cuatro mujeres, todas me apoyan, me han venido apoyando siempre. Tomándolas en cuenta e informándoles de mis responsabilidades”.

 

“Es importante la convivencia con la familia y cuando no me ven en casa que sepan que es por el trabajo, no porque no quiera estar ahí”. Recuerda que cuando estaban pequeñas sus hijas las llevaba a la cabina, ahí hacían sus tareas, las animaba a hablar por el micrófono, pero nunca quisieron hacerlo.

 

Ramón Pérez López es además un vencedor de la COVID-19, recuerda los 25 días que estuvo aislado, días de reflexión profunda, “es una experiencia muy difícil. Son días que estás solo y encerrado”. Su recuperación la considera “como una segunda etapa de poder seguir viviendo”.

"Sigo en la misma línea de seguir trabajando para los trabajadores”.