Más que su oficio, pasión y vocación

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Ha plasmado a políticos y ciudadanos de a pie, en situaciones cotidianas o “metidas de pata”. Señalado como uno de los caricaturistas más reconocidos de México, sus trazos son un infaltable al momento de revisar los cartones.

Su nombre: Rictus. Hombre joven y de gran carisma que abre las puertas de su estudio para platicar con Resonancias.

De ayer a hoy

Entre juntas y el vaivén informativo, recibe al equipo de Resonancias para compartir su experiencia y visión de los medios.

Detalla que hacer periodismo para una mujer es difícil por la competencia, sin embargo ésta se da en todas partes. “Hay algo que se habla mucho para las mujeres de ‘romper el techo de cristal’, y que lo hemos logrado dicen algunas. Yo digo que en el momento en que llegamos a ese nivel y logras pasar un poquito más, empieza una competencia total, absoluta, a veces cruel, pero supongo que sucede en todos los lugares, y los medios de comunicación no son la excepción”.

Con 23 años de trayectoria, narra cuál ha sido la evolución que, desde su oficio, ha visto. “Yo comencé en 1996, en el suplemento ‘Histerietas’ de La Jornada. En ese entonces, el espacio natural de la caricatura eran los periódicos; ahora hay una posibilidad infinita de darlo a conocer, están los videos, las redes sociales y una variedad de plataformas muy amplia, muy vasta”.

“Antes se decía ‘si no públicas en un periódico quién va a ver tu trabajo’, ahora es un poquito al revés, si solamente públicas en un diario pierdes la oportunidad de dar mayor difusión -como los medios de comunicación lo hacen en general- a través de las plataformas digitales”.

Mientras que los cambios han sido beneficiosos. “Una vez a la semana hago cartón animado para el portal de El Financiero –llevo haciéndolo ya cerca de 15 años-, y eso, cuando empecé en 1996, no era ni imaginable. Hacer un cartón político animado para un portal en internet y que tuviera a veces tanta o más difusión como el cartón impreso, ha sido muy padre y me divierto mucho porque además me siento como Disney haciendo que los monitos se muevan, que haya un sonido por ahí, que tenga musiquita. Todo eso está padrísimo”.

Explica que ésta era una idea que desde pequeño tenía presente, “siempre me gustó la animación, ¿a qué niño no le gusta ver las caricaturas en la tele? entonces me encantó y de alguna manera sentí que podía hacerlo en algún momento. Un buen día ahí apareció un chance y lo primero que usé para eso fue Flash –que creo que ya ni siquiera existe- y ahora empleo alrededor de cuatro programas distintos”.

“O sea, cada adelanto tecnológico brinda la oportunidad de hacer nuevas formas de caricatura y nuevas formas de humor. Hacia allá vamos. Creo que los caricaturistas –si se tratara de ponerme en plan de oráculo y decir 'ah, el futuro es este', que no lo sé, ojalá lo supiera- pero yo lo veo como que un caricaturista debe ser muy diverso en todo sentido, en sus temas, en su forma de hacer cartón y en las técnicas que usa, en las herramientas. Al final de cuentas si hago caricatura con un muñeco de tela o con un muñeco de vinil, estoy expresando algo. Si lo hago con un cartón animado u otras herramientas, todas sirven para hacer caricatura, de eso se trata”.

Presencia digital

Ganador del Premio Nacional de Periodismo en la categoría de “Cartón Político Animado por Internet”, define a los medios de comunicación como algo fundamental. “En este momento creo que son algo totalmente importante y valioso porque debemos estar bien informados, tener más de un punto de vista, que eso es totalmente válido y necesario. Me refiero a la variedad de opiniones tan contradictorias que se pueden encontrar en las redes, y que mucha gente se queda ahí nada más, informándose a través de la opinión de otros. Hay que acudir a los medios que se rigen por las reglas del periodismo –que podemos tener nuestra propia opinión de cada uno-, pero de eso se trata, de distinguir con lo que uno está de acuerdo o no y lo que nos parece que es verídico o no”.

En cuanto a las redes y la proyección que han brindado a muchas personas, el cartonista indica que internet sí ha incrementado la competencia, pero también el público. “Cierto tipo de público porque no todo el mundo está en las redes sociales, a veces pensamos que toda la información está ahí y que todos estamos con la atención en ellas, y no necesariamente es así”.

“Evidentemente a mí me preocupa y ocupa el tener esa presencia, es necesaria, sin duda. Como una persona de medios que me puedo considerar, estar ahí es fundamental; sin embargo, hay público para todo. Internet está lleno de artistas que surgen todos los días, pero eso mismo alimenta la variedad, la versatilidad en cuanto a que uno dice ‘eso ya lo vi y puedo buscar otro camino, uno diferente’. Y eso está padre, hay mucho mérito en quien logra encontrar una veta diferente en esa mina que a veces parece ya muy explorada”.

Los retos

Respecto al futuro del cartón, comenta que es un momento de desafío y al mismo tiempo de nuevas oportunidades. “Creo que el cartón animado es parte del futuro, pero no lo es por completo. Ahí surgen nuevos casos de historietistas o de gente que hace comic –por ejemplo a través de internet, los webcomiqueros- y no han tenido necesidad de darle animación a su trabajo, sino que el ingrediente más importante sigue siendo el contenido. Mientras éste sea atractivo, la gente lo va buscar y lo va consumir a través de la herramienta y plataforma que sea”.

En el caso del New York Times (que ha prescindido del cartón editorial) “considero que el no tener caricatura es como no tener noticias o artículos, es un medio incompleto y al final un periódico incompleto tiene lectores incompletos. Considero que sí es necesario que haya cada uno de los géneros en un periódico. Además el argumento de retirarlo porque ofende a cierto sector, pues se puede decir lo mismo de todo –fotografías, en fin-. Pero para la caricatura es un desafío, habrá que encontrar nuevas formas, eso es lo emocionante, es el reto que veo”.

Rigor versus humor

Apasionado defensor y promotor de la caricatura, detalla que hacer un cartón sí es complicado, “jamás voy a decir que es una labor sencilla. Está inscrito en el marco del periodismo como un oficio y no pretende de ninguna manera competir con el artículo, la noticia o la crónica, pero sí es verdad que cuando uno abre el periódico lo primero que ve es la caricatura, es lo primero que llama la atención, entonces uno tiene que ser muy concreto, atractivo gráficamente para poder invitar al lector a que conozca nuestra opinión. Y ésta desde luego tiene que estar bien fundamentada e informada, y creo que además un ingrediente muy importante es el humor. Siempre que haya oportunidad de hacer humor, no hay que desperdiciarla”.

Aclara que en ocasiones el cartón ha sido relacionado con los memes, “sí parece que compiten e incluso a mí me han dicho ‘ah, es que tus memes, tú eres memero’, pero sí hay una diferencia ya en lo estricto: el meme tiene quizá la ventaja de la inmediatez, mientras que la caricatura sigue el rigor del periodismo, de los medios donde se publica, del periódico que es su hábitat natural y tiene que esperar hasta el siguiente día para ver la luz”.

“Para mí el meme, más allá de su mérito, tiene una función y relevancia muy notable, pero es jugar una cascarita con los cuates en la calle, es poner dos mochilas de cada lado y hacer unas porterías; así, se vale todo. Mientras que el cartón se juega en una cancha reglamentaria, hay reglas, un árbitro y no te puedes ir así por la desinformación, necesitas tener documentada tu opinión. Ver una caricatura es comprar tu boleto para sentarte en una grada, en un estadio, a disfrutar de jugadores profesionales haciendo su trabajo”.

Deseo e intención

Por más de dos décadas, Rictus ha publicado en distintos medios. En los últimos años, su labor se ha expandido a través del diseño de productos (disponibles en múltiples museos o plataformas) y con el “Colectivo Sacatrapos” (que es la unión de varios caricaturistas que difunden su arte), pero ¿cómo nació su interés por esta profesión?

“Creo que todos nacemos con esa inquietud de dibujar, en algún momento todos somos dibujantes, en la primaria o el kínder. La primera forma de comunicación que tenemos como seres humanos es el dibujo, desde niños nos expresamos a través de ello. Con el tiempo algunos lo van dejando o pierden ese interés, pero de alguna manera se mantiene ahí, latente y en algunos es muy fuerte. En mi caso así nací, ya no tuve remedio y desde niño tuve dos grandes intereses: el dibujo y las noticias, el estar informado. Entonces se hizo una combinación interesante”.

“Cuando hacían esa pregunta clásica de ‘¿tú qué quieres ser de grande?’, algunos ‘ah, yo bombero, yo policía’, en mi caso yo decía ‘bueno, si de grande uno puede ser lo que quiera, pues yo elijo ser Batman’. Pero un día me di cuenta que para ello se necesita, primero tener mucho dinero y después meterle muy duro al gimnasio, entonces si no pude ser Batman, sí puedo ser algo como su creador, porque él surge de la mente de un dibujante, de un creativo que imaginó a ese personaje, de alguien más que hizo el diseño, que lo plasmó en un dibujo y que a partir de ahí surgieron esas historias. Entonces eso me llamó mucho la atención y dije ‘podemos ser un súper héroe desde nuestra mesa de trabajo, desde nuestra mesa de dibujo’ ”.

“Y he tenido mucha libertad, la he disfrutado y utilizado haciendo un buen uso de ella porque también creo de eso se trata al final, de divertirse. Asumir una responsabilidad muy importante que tenemos al expresarnos en un medio de comunicación. He aprovechado esa oportunidad y lo he hecho responsablemente, en beneficio siempre de mi país, de los lectores de los periódicos en los que he colaborado; o sea, quiero a través de mis caricaturas hacer que la gente reflexione hacia una mejor convivencia”.