Cultura libre de estereotipos

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Otrora se creía que el conocimiento era exclusivo de los grandes pensadores o lo más alto de las élites. Al paso del tiempo, tal idea se ha ido derrumbando. En gran medida, por personas dispuestas a compartir ese saber de una manera sencilla, relajada y sin condiciones.

Ejemplo de ello es él, quien a la par de su larga trayectoria como educador, es parte de uno de los programas culturales más longevos de la televisión.

Al alcance de todos

El día llegó, puntuales al horario, Resonancias se reúne con Pablo Boullosa en su estudio (un espacio donde sobresalen las obras de grandes autores). El encuentro es ameno, enriquecedor y, poco a poco, se convierte en una charla llena de anécdotas y referencias literarias.

“Mi incursión en los medios en parte fue casualidad y en parte se lo debo a mi cuñado, Alejandro Aura, quien me invitó varias veces a su programa en Radio Fórmula. Era muy divertido acompañarlo, él era un conversador extraordinario, de una cultura increíble y personalidad fuertísima”.

“Mi interés siempre ha sido el de crear contenidos de calidad. Desde mis inicios, la imagen de la gente culta era un poco esa idea formada por la televisión comercial de personas distraídas, alocadas, pobretonas, con las connotaciones negativas de la extravagancia. Entonces había que dar otra imagen y atraer a los más posibles a esa gran conversación llamada cultura”.

“Lo interesante no es hacer un programa para una élite, sino mostrar cómo la cultura es mucho más amplia de lo que suponíamos. Ahora, con la apertura de los medios e internet, la variedad de contenidos es amplísima e insospechada. Si hace 40 años hubiéramos pensado en lo que estamos viendo hoy, no lo habríamos creído”.

Fotografía Sofía Muñoz Boullosa

Riqueza de vida

Generador de contenido para diversas emisiones, explica cómo para él, más allá de buscar el perfeccionamiento o corrección de expresiones populares o “equivocadas”, su interés es que el público tenga un lenguaje más rico.

Como ejemplo cita El corazón es un resorte —libro de su autoría—, escrito a partir de una frase del poeta Samuel Coleridge (“La lengua es el arsenal de la mente humana: contiene los trofeos de su pasado y las armas de futuras conquistas”).

En la edición, Pablo “explora algunas de esas herramientas para alcanzar una experiencia del mundo más diversa, amplia, más expansiva y con mejores posibilidades”.

Concordia y equilibrio

Con la llegada de nuevas tecnologías, en múltiples ocasiones se ha hablado del fin de los medios tradicionales. A ello, el también conferencista refiere a esta como una forma “binaria de pensar”.

“Nos lleva a creer que cuando surgieron los aviones desaparecerían los coches o con el cine se acabaría la radio, y después con la televisión el cine, pues no. Los medios no acaban unos con otros, afortunadamente conviven y así lo necesitamos: con una sana convivencia entre ellos”.

“Al principio fue muy interesante ver cómo estos reaccionaron frente a las redes, y al final todos han terminado por ceder. Debemos aceptar que las redes sociales están ahí, y muchísima gente pasa demasiado tiempo en las pantallas de sus computadoras o teléfonos. A la par, las grandes empresas como Facebook y todas ellas, tarde o temprano pasarán a hacer contenidos, van a dejar de ser únicamente mensajeros, y será una competencia interesante por ver”.

“Las televisoras tradicionales o la radio no van a desaparecer. No hay comparación: son medios tan prácticos, agradables y apropiados para ciertas circunstancias. Subirse al coche y prender la radio mientras cruzas la ciudad, es algo tan natural, informativo y con una conexión del momento presente, ¡no lo vas a dejar de hacer! Si bien la gente baja sus podcasts, en la vida real no hay como prender la radio y oír a tus conductores decir lo que está pasando o ponerte música, comentar algo y hacerte sentir cómodo durante tu trayecto, en ese reducido espacio llamado automóvil, por ejemplo”.

“Lo mismo pasa con la televisión y la familia cuando se reúnen para verla. Sigue siendo el fuego del hogar. Si bien hay Netflix, HBO u otros, la tele no cuesta nada, es el contenido gratuito por excelencia, tiene una actualidad que ningún streaming posee. Eso es una maravilla”.

“De alguna forma, la señal abierta crea una conversación pública, y eso es real. Aunque no haya manera de medirlo por likes —como sí hay en Facebook, Twitter o Instagram—, la radio y la televisión siguen siendo un componente fundamental”.

Con pros y contras

Profesor en Educación Imaginativa (espacio de divulgación y formación), detalla su acercamiento a las redes, así como los claroscuros que poseen.

“Primero oí de ellas por mi sobrina María, después, mi hermana Carmen me contó de algo llamado Twitter, y que era muy divertido. También supe de Facebook y todas esas. Me dio curiosidad, pero decidí mantenerme al margen”.

“No obstante, cuando publiqué Dilemas clásicos para mexicanos y otros supervivientes, me dijeron ‘debes tener redes sociales y debes hacerlo para promover el libro; la editorial quiere vender libros y necesitamos que vendas libros’. Entonces abrí mis cuentas, y empecé a intentar entenderles. La verdad Facebook no me gusta, no le sé bien, tengo perfil y mucha gente ahí, pero lo visito muy poco; solo lo uso para promover algunas cosas de Educación Imaginativa, algunos avisos y asuntos excepcionales”.

“Me he dado cuenta de que funciona muy bien como publicidad. El riesgo para los medios tradicionales es que Facebook puede dirigirse a públicos muy bien seleccionados, y lo hace con gran eficacia y a un costo ridículamente bajo para los negocios pequeños. Antes ni de chiste soñabas con tener anuncios en radio o tele, eran y son muy caros, y sin embargo, sí puedes hacerlo en Facebook”.

“Donde sí seguí y le presto atención es a Twitter. Con la ventaja de la brevedad, los mensajes cortos te obligan a una redacción muy apretada. Y claro, lamentablemente, también tiene este resultado de enervar a la gente, de crear blancos y negros muy radicales. Es muy fácil perder los estribos y ser grosero sin darte cuenta, pues no puedes meditar bien lo que estás haciendo”.

“Si algo no me gusta de Twitter es que va seleccionando tu propia tribu. El algoritmo te pone con quienes piensan como tú, entones consideras eso como el mundo real y te olvidas de los demás; por eso yo me obligo a seguir cuentas de quienes piensan distinto a mí, con quienes no coincido en muchas cosas o en la mayoría, para darme una idea más real de lo que está sucediendo. Y de todas formas sé que es una idea incompleta e irreal”.

“Si alguien en verdad quiere informarse debe acudir a los grandes medios, a los prestigiosos; y no hacerlo con uno solo, sino tener información de múltiples periódicos, radio, televisión. De alguna forma, eso te otorga una idea más cabal de la realidad que solo enfocarte en tu propia tribu de Facebook o Twitter”.

“Creo que, por higiene, todos deberíamos seguir cuentas de gente que no piensa como nosotros”.

Fotografía Sofía Muñoz Boullosa

Fotografía Raúl González

Una gran aventura

Reconocido por participar desde 2001 en La Dichosa Palabra (producción insignia de Canal 22), quizá pocos saben que, en su hoja de vida, Pablo enlista su actividad como “jefe de análisis literario en la división telenovelas” de TV Azteca.

“Al principio era un poco reticente, como dije en ese momento: ‘nunca fui un espectador regular de las telenovelas’. El melodrama en general no era un género con el cual me sintiera cercano, pero resultó una exploración antropológica y creativa maravillosa. Ahí dirigí un equipo de lectores de libretos: una especie de ayudantes de los escritores, para que los guiones mejoraran y tuvieran las características que la empresa deseaba y el público estaba demandando”.

“Tuve la suerte de hacerlo antes de que el género prácticamente muriera, ahora se producen muy pocas telenovelas en las televisoras mexicanas. No estuve en la época de oro del melodrama y de las telenovelas latinoamericanas, pero sí me tocó todavía la colita, y fue muy apasionante e interesante. Además de comprender cómo, ahí sí, tienes influencia en un público de millones y millones de personas”.

Ahora me pasa algo muy curioso: me siento con mi mujer a ver series o programas, y le voy diciendo ‘mira, lo siguiente es tal’ o ‘el guion dice…’; y no es por nada, pero la verdad, muchas veces le atino”.

Los infaltables

Un comentario en internet refiere al conductor de EC (en TV Azteca) como “orgulloso de los libros que ha regalado, recomendado y hecho leer”. Esta frase (variación de un dicho de Jorge Luis Borges) suma méritos a la misión educativa que comparte a través de su página (pabloboullosa.net), canal y presentaciones.

A ello relata: “Mi trabajo público ha sido el de tratar de acercar a la gente con los libros, de generar ese milagro de que texto e individuo se encuentren, y el libro halle a su lector adecuado. Por eso, siempre he insistido en la importancia de que en mis programas se promueva la lectura, de ser posible se regalen distintos ejemplares”.

Y en esa intención –sin dudar y con gusto- nos sugiere: Recordando a los clásicos (Kenneth Rexroth), Los descubridores y los creadores (Daniel J. Boorstin), The Big picture (Sean Carroll), Factfulness. Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo y por qué las cosas están mejor de lo que piensas (Hans Rosling), El círculo de los mentirosos I y II (Jean-Claude Carriere), así como la obra completa de José Antonio Marina, Steven Pinker y Nassim Nicholas Taleb.

Un detalle es que si bien Boullosa se describe a sí mismo como tímido, al hablar evidencia una personalidad sincera, prudente y con un sentido del humor contagioso. Una muestra de que para ser franco, no hace falta ser francés.