Otras formas de comunicar

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Cuando algo nos atrae, difícilmente se abandona. Se puede hacer de lado o poner pausa a ese deseo, pero después —de uno u otro modo— llegaremos ahí.

Algo similar le ocurrió a ella: en su adolescencia deseaba ser periodista, informar, estar cerca del público. Sin embargo, el destino la llevó a la conducción y actuación.

Actualmente, es reconocida como influencer. Y es que los medios (tradicionales y en digital), como los grandes e increíbles caleidoscopios que son, le han permitido transmitir su punto de vista sobre temas de la agenda política nacional, internacional y de participación ciudadana.

Aprender, crecer y avanzar

Es martes por la noche, el frío poco a poco se hace presente en la Ciudad de México. Un enlace nos reúne con Laisha Wilkins, quien recibe a Resonancias en su domicilio.

Desde ahí, narra cómo su padre —dispuesto a apoyarla, pero preocupado por su arrojo juvenil— la encomendó para acercarse al gremio.

“Yo quería ser periodista, y mi papá tenía a un familiar trabajando en cierto programa. Entonces le pidió que me agarrara una semanita y, digamos, calara el asunto. Vi cosas muy fuertes, no solo la agresión o violencia al cubrir esas noticias. Eso no me asustaba, sino dejar el corazón en cada caso. Y comprendí: el periodismo va más allá de ser aguerrida y temeraria, también debes tener un corazón totalmente blindado para no dejarlo en cada historia”.

Poniendo freno a esa inquietud, optó por la conducción. Su primera oportunidad se da en Espacio 98, “un foro donde Televisa abrió sus puertas a los universitarios para conocer cómo se hacían los noticiarios, las novelas, todos sus productos, y se acercaran un poco más a ellos”.

Más adelante llegaron otros programas, la actuación, melodramas, series, películas y unitarios de gran éxito.

Presencia y contundencia

En 2010, Laisha abre su cuenta en Twitter. De entonces para acá —a la par de la experiencia— sus seguidores y reconocimiento han ido en aumento.

“Al principio, Twitter se manejaba de otra forma y para otro tipo de información. Cuando empieza a tener este tono mucho más fuerte políticamente y comienzo a entrarle, sí, evidentemente recibí mucha agresión, ‘o sea, ¿por qué una actriz de novelas o una conductora de programas podría estar opinando sobre política?’ Pero fui sacando callo —ya traía cierta resiliencia de medios previos con el espectáculo, que tampoco es un espacio fácil—. Entonces aguanté, me fui curtiendo y a través de los años he ganado un espacio. Por supuesto, avalo mi información, estudio, me empapo y asesoro, porque no soy analista política ni estudié ciencias políticas, derecho o demás. Soy una ciudadana comprometida con mi país, sé mis derechos, mis responsabilidades y creo que se necesitan voces públicas para exponer lo que sucede”.

“A veces las expresiones políticas son un poco pesadas o burdas. Yo trato de ser ese enlace con la gente, como bajar un poco el lenguaje para generar interés junto con un poco de humor. Y espero estarlo logrando”.

Conocer y preguntar

Egresada del Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa y el T. Schreiber Studio en Nueva York, define a las redes como “una herramienta para darle oportunidad a muchas voces”.

“Antes, si no estabas en una televisora no podías tener acceso ni mostrar tu talento. Hoy por hoy, estés en donde estés, en el pueblito más recóndito del mundo, con un celular puedes expresar lo que tienes”.

En lo personal “solo estoy en Twitter, uso poco Instagram y cero Facebook”. Las tres son muy distintas, “la mía me encanta. Es extraordinario saber de ciudadanos tan comprometidos con su política”.

“Todos deberíamos estar pendientes y vigilar qué sucede en este país. Siempre, en cualquier sexenio. Al final del día, parte de nuestro trabajo diario en impuestos, digamos, termina en esa cuenta, ¿por qué no revisar quién la maneja? Y me he sorprendido gratamente, pensé que habían pocos ciudadanos informados y con deficiente información; y no, he descubierto mucha gente interesada en la política de su país, y eso me encanta. Además, manejo un humor un poco negro —algo así como mi toquecito, justo para relajar información tan dura— y mis seguidores también son de ese estilo. La verdad, me divierto todos los días, me levanto emocionada a ver los chistes, ocurrencias, la información. Y me parece maravilloso el ser nuestro propio programador, eso lo permiten todas estas redes, el streaming mismo. Ya no necesitamos escuchar nada más la línea que nos dictan, ahora podemos elegir a quién escuchar y hasta dónde ir”.

 

Compromiso y responsabilidad

Más allá del número, las reacciones a raíz de varios de sus tuits colocan a esta chica como alguien a seguir.

“Soy conductora, actriz y ahora, por esta vía puedo dirigirme hacia otro sector, a otro perfil. Siempre ha sido mi pasión, insisto, yo anhelaba ser periodista. La vida me fue llevando por otros lados, pero en este momento me considero privilegiada en poder brincar a esta línea”.

De hecho, recientemente fue convocada a México Shock 2020, un trabajo inédito de Ricardo Rocha, donde conjunta a 20 periodistas e influencers para debatir sobre el momento actual. Otros participantes son: Tatiana Clouthier, Héctor de Mauleón, Chumel Torres, John Ackerman, Ciro Gómez Leyva y Julio Astillero.

“La verdad me sentí muy honrada de haber sido elegida dentro de estas 20 personalidades —cuya mayoría respeto, admiro y escucho diariamente—, honrada y sobre todo con muchísima responsabilidad. Me parece importantísimo este ejercicio. Debería haber muchos más periodistas como Ricardo, y más proyectos como este, porque permite —a ambos lados y a quien está en medio— presentar cada uno de sus puntos de vista; y a nosotros como audiencia, elegir qué argumento u opinión es compartida con la nuestra”.

Un vistazo desde dentro

En 23 años de carrera, ha colaborado en México y Estados Unidos para empresas como Televisa, Univisión o Multimedios (donde actualmente conduce LCDP); así como en proyectos de destacados productores en cine (Mario Cimarro, Maite Argüelles), teatro (Rubén Lara, Pedro Damián) y televisión (Luis de Llano, Emilio Larrosa, Giselle González, Alex Balassa, Salvador Mejía o Angelli Nesma).

Por ello, preguntamos a Laisha sobre dos ideas referentes al medio: 1) ¿la gente que hace televisión no ve televisión?

“No lo sé, pero en mi caso así es. No veo la señal abierta, solo ciertos sitios de streaming. Por supuesto, checo todos los noticiarios y eso, en redes”.

“Quién sabe por qué dirán eso, pero sí. Yo generalmente cuando hago algo —ya sea en televisión, novela, radio, programa, etcétera— intento verlo en un principio para observarme y mejorar. Muchas veces si no te escuchas, no puedes moderar tu voz, modular tu tono o la forma de hablar; te debes ir observando en cuanto a un personaje, locución o conducción. Fuera de eso, yo no llego todos los días y me empiezo a ver”.

2) ¿Las emisiones en vivo son más intensas, pues sus integrantes siempre deben mostrar una sonrisa y estar con el ánimo hasta arriba?

“Es cansado depende de dónde estés. Por ejemplo, yo no veo a los periodistas con una actitud positiva a diario”. En cuanto a “si los actores o personas del medio no pueden mostrar alguna molestia o verse tristes, esto ha ido cambiando. Cuando eres figura pública pareciera que te vuelves propiedad de todos, tu nombre se puede utilizar o hablar de ti, se puede juzgar o señalar únicamente por salir en la tele, entonces ya tienes la obligación de ser un humano perfecto y cualquier error será señalado por la audiencia.

Eso debe cambiar, y creo que estos portales —Instagram, Twitter, Facebook, donde hay gente de todo tipo, mostrándose tal cual es— empieza a mermar justo con esa solicitud de perfección”.

Firme reconocimiento

 

Mujer de 1.70 de estatura, piel blanca y carisma relajado, permite que la charla fluya sin premuras ni omisiones. Su naturaleza denota valor y fuerza —similar al de otras personas en quienes se inspira—.

“Admiro a todos los periodistas que no temen alzar la voz, y eligen hablar con la verdad y valentía por el bien de su país. Todos y cada uno de ellos tienen mi admiración, no hay muchos, pero sí algunos”.

“Como actriz, admira a Jane Fonda, es sumamente talentosa, también una ciudadana activa que utiliza su voz pública para luchar por las mujeres y otras causas. Gente como Judi Dench, Glenn Close, Meryl Streep, al no hacer su carrera a base de chismes ni escándalos, sino que manejan una línea digna, con una calidad de alto nivel. Tampoco han transformado su físico basándose en la vanidad, y se han mantenido dignamente en todas las áreas de su vida”.

Con la mirada iluminada y sonrisa franca, añade a alguien más.

También “admiro a la señora que ayuda a mi mamá. Hace 25 años salió de un pueblo muy chiquito, sin hablar español, se vino y dijo ‘yo no me voy a quedar con este destino marcado, aquí no hay trabajo’. Se subió a un camión hacia la Ciudad de México, empezó a trabajar, se juntó con una persona, tuvo hijos, el señor la maltrataba, lo dejó. Hoy por hoy, 20 años después, es una madre soltera que sacó a dos muchachos adelante, tiene un terreno en su pueblo, a base de trabajo construyó su casa, y es el ejemplo de la colonia porque la gente se dio cuenta que si ella —siendo tan chiquita y el marido tan alto— pudo dejarlo y ver por su familia, todas pueden. Ella se siente muy orgullosa de esto, y para mí es admirable”.