Con los pies bien firmes en el suelo

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Lo dicho, “cuando algo es para ti, es para ti”. Eso aplica perfecto para él, quien entró a TV Azteca “con los brazos abiertos” y después su carrera lo llevó a Estados Unidos, donde obtuvo dos Premios Emmy.

Aunado a ello, ha sabido diversificarse: con 25 años en televisión más 4 en prensa escrita, hoy se desenvuelve como coach en desarrollo de habilidades.

“A través de su empoderamiento, de sus ganas de salir adelante, trato de darle a la gente elementos para seguir y hacer a un lado eso que puede ser un obstáculo”.

 

Hacer camino

Acordar una fecha fue sencillo, en todo momento mostró una gran disponibilidad. Cuenta que quienes lo conocen en el medio saben que, para trabajar, él es como las máquinas Singer: “facilito y cero contreras”.

Desde su hogar, a través de una videollamada, Juan Barragán platica con Resonancias cómo es iniciar desde cero.

“En 1992, luego de egresar de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, me dieron la oportunidad de laborar ahí como docente. De pronto, también ingreso al periódico El Universal como reportero”.

“Evidentemente deseaba estar en televisión, hacía muchas pruebas. Casting, casting, casting, pero no lo lograba”.

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"Que el empoderamiento de esta plataforma tan fuerte, como es la TV, no sea para aumentar nuestro ego; al contrario, debe ser un escalón para llevar información en beneficio de nuestro auditorio”.

Fotografía Sofía Muñoz Boullosa

“En el 95 ingreso a Valores Bacardi, tras varias rondas quedo en tercer lugar. Ahí conozco a alguien que me dio la oportunidad de trabajar con él, pero a distancia”.

“Como sabía que yo estaba en el periódico, de mis publicaciones me decía ‘¿por qué no haces unas notas como si fueran guion de tele?’. Y sin haber estado en televisión, empecé a trabajarlos, le encantaron, un día me llama y me pide ir a una dirección. Me sonaba y dije, ‘eso es TV Azteca’ —recién— TV Azteca, 2 años atrás era Imevisión”.

“Iba buscando a Juan Manuel Farías, me recibe Federico Wilkins, y dice ‘no, tú te quedas conmigo’. Así, después de tanto batallar ingreso con los brazos abiertos. Ya me tocaba”.

“Empecé un lunes 1° de marzo en Ciudad Desnuda. Hace 25 años”.

Otras fronteras

Los éxitos empezaron a llegar, uno a uno. Al sexto mes de estar ahí, de Estados Unidos piden esta emisión, pero con nuevos conductores. Él es el indicado y —grabando desde México— se convierte en el titular.

Posteriormente, gracias a su estilo y forma de conectar con el auditorio, en dos ocasiones lo invitan a trabajar en la unión americana. Sin embargo, sus proyectos en la televisora del Ajusco le impiden aceptar esas ofertas.

“En 1999 me vuelven a hablar y dije ‘esto es como un llamado, alguien me está buscando’, entonces acepto y estuve de 2000 a 2006 en Univisión”.

De ahí que, adicional a las diferencias en el target de cada región, preguntamos a Juan sobre el trabajo en ambos países.

 

“Como hispanos debemos entregar una información que sirva, alertar, involucrar e informar a una comunidad. Cuando estuve en California, aunque era información local, hacía un noticiario a nivel estatal; pero en San Francisco era única y exclusivamente a nivel local”.

“Por ejemplo, al ser una ciudad santuario, yo debía informar a los latinos qué iba a pasar, si había redadas o si ingresaba la gente de Migración”.

Por otro lado, “Aquí se hace más periodismo. Como profesional estás buscando, caminas e indagas, te vuelves reportero de 24 horas. Cuando yo estaba allá no había la tecnología de hoy, si mi testigo son los ojos, ¿cómo lo iba a documentar?, tendría que haber traído una cámara, pero si lo hacía estaba infringiendo una ley. Es decir, si como reportero me daban solo 5, 6 horas para investigar, tenía que parar en ese momento e irme al siguiente día”.

“A veces como reportero investigas en la hora 6 y sigues, hora 7, 8 y empiezan a salir más cosas. En Estados Unidos no te lo permitían tan fácilmente, si tú lo querías hacer por tu cuenta, adelante; pero igual, si debías seguir trabajando por algún compromiso al interior de la misma televisora, ya no podías”.

“Aquí en México sí es posible, ‘síguete, hazlo’, no se pagan horas extras. Pero allá, no tanto las horas, sino los protocolos de seguridad, porque cuentas con un seguro laboral durante 7 horas y media, después ya no”.

The winner is…

 

Maestro en Negocios Internacionales por la Universidad de Berkeley, el reconocimiento a su desempeño ha cruzado fronteras. La prueba es que mientras vivió en el extranjero obtuvo dos Premios Emmy.

“Uno de ellos fue muy curioso: la Academia pide a la televisora ‘mándame de tu noticiario tal y tal fecha’ —coincidiendo en uno donde yo sustituí al conductor titular—. Fue una terna como de 40, estaba compitiendo con todos los noticiarios del norte de California, con latinos y anglosajones”.

“Después de evaluarlo, el jurado me otorgó el Emmy como Mejor Conductor de Noticias Primetime”.

“El otro lo gano muy a pulso, hice un trabajo sobre unos chicos con adicciones. En video, sigo sus pasos desde el consumo de drogas y la desintoxicación, hasta la culminación de su sueño: grabar un disco con su música”.

“Con eso, la Academia decidió darme el Emmy a la Mejor Serie Televisiva”.

“Debes buscar nuevos elementos, te tienes que estar reinventando. Si tienes 10, 15 años en algo ya no te cuesta trabajo, eres experto, no te estresas; y de eso se trata, de buscar nuevos retos”.
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De valor y con valores

Conductor de emisiones como Visión Urbana, Catástrofes y Al Extremo, su experiencia como corresponsal en desastres naturales aunado a su empatía, le han acercado sobremanera con el público. Por ello comprende y reflexiona sobre el papel del medio y quienes están al frente.

“La televisión es fundamental, pero cuántos periodistas son reconocidos y no les interesa estar a cuadro. Hoy contamos con otras herramientas, ahora te ven por las pantallas de tablets o celulares, y puedes tener tu propio canal”.

“Sí, es un privilegio estar en televisión, pero como profesionales debemos ser muy respetuosos al estar comunicando. Es vital, porque el medio también sirve para hacer basura y si transmitimos eso, la gente se puede divertir por un momento, ¿pero después?”.

“Lo más importante es estar preparado siempre y llevar una comunicación asertiva, efectiva en beneficio del público. Que el empoderamiento de esta plataforma tan fuerte, como es la TV, no sea para aumentar nuestro ego; al contrario, debe ser un escalón para llevar información en beneficio de nuestro auditorio”.

“Y hacer esa triangulación para ayudar a quienes lo necesitan. Tener esa disponibilidad y disposición de informar con veracidad, contenido y elocuencia. Siempre debemos ponernos en los zapatos de los demás”.

Dar y recibir conocimiento

Conferencista y motivador, Juan comparte cómo este año exploró otras formas de comunicar.

“Empecé a trabajar otorgando herramientas a estudiantes, adultos y personal de empresas, en el desarrollo de habilidades técnicas, de talento y conocimiento”.

“Estos casi 30 años de carrera sí me han dado conocimientos de cómo se hace la comunicación, pero también debes estudiar mucho, mucho, para dar esa información a quienes te escuchan”.

“La comunicación verbal, no verbal, disruptiva, efectiva, agresiva. Cómo la podemos adecuar en una empresa, en la vida diaria; cómo podemos abordarla para elevar las ventas, para evitar conflictos o para empoderar a quienes buscan ingresar a un medio de comunicación o a una plataforma digital”.

Confiesa que los primeros días la planeación lo agobió un poco, pero al ver los resultados todo fue satisfactorio.

Un reto sí, pero…

“Debes buscar nuevos elementos, te tienes que estar reinventando. Si tienes 10, 15 años en algo ya no te cuesta trabajo, eres experto, no te estresas; y de eso se trata, de buscar nuevos retos”.

“También, si tienes tanta experiencia debes compartirlo. Ahí deriva cómo podemos irnos transformando, estar a la vanguardia de los conocimientos y cómo empoderar a los demás”.

“Por eso es importante no quedarnos estancados, ya tenemos la experiencia, no nos cuesta trabajo, estamos en un área de mucha comodidad, debemos brincar el charco, salir, sacudirnos y empezar algo nuevo para darnos esa oportunidad de cambio”.