Javier Mendoza García: recordar es volver a vivir

Miriam Lagunas Francisco 
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Trayectoria

Si los años se midieran por las anécdotas, el aprendizaje, los amigos ganados, las excelentes charlas y las letras plasmadas, no existiría un número preciso, los años se podrían duplicar o triplicar.

 

El 24 de febrero de 1964 comenzó su travesía por la radio. Ingresó como locutor suplente a la XEQL de aquellos años, Javier Mendoza García tenía 19 años, estaba terminando su preparatoria y al mismo tiempo ofrecía su servicio nacional militar.

 

A un año de haber ingresado a XEQL un compañero de base se retira y lo llaman para ocupar su lugar. La obtención de su certificado de locutor no fue fácil, por lo que recuerda su número con entusiasmo: 176 B.

 

Se retiró de la radio con 55 años de trayectoria, actualmente es el secretario general de la sección Zamora, Michoacán, representación que concluirá el 21 de mayo de 2021.

Necesidad de comunicar

 

“Me decía mi madre que yo a los siete años de edad, me pegaba al aparato receptor y les hablaba —a los locutores— pensando que me iban a escuchar como yo los estaba escuchando, desde esa edad ya tenía yo en la sangre la necesidad de comunicar”.

 

En las escuelas donde estudió Javier Mendoza, él no podía faltar en los cursos de declamación. No le tenía miedo al público, al contrario, era una actividad que disfrutaba y hacía con ahínco. En su familia, entre tíos y primos, son diez los que han obtenido su certificado de locutor, todos han trabajado en la radio, pero la han tenido que dejar por alguna otra actividad más remunerativa.

 

El obtener su certificado de locutor fue un gran reto, el examen general era de 100 preguntas, una vez aprobado se pasaba el examen oral con cinco sinodales especialistas: en la Ley de Radio y Televisión, lenguas, dicción, facilidad de palabra y entonación y timbre de voz. En el examen oral a los participantes se les asignaba un tema a desarrollar, no se podía mentir en la información que se brindaba, eran muy drásticos.

 

“No hay nada que no podamos superar en esta vida; la meta por más difícil que sea, por más alejada que esté o por más pesada que sea, nosotros tenemos la fortaleza para poder lograrla”.

“El examen no era cualquier cosa, por eso se dice y se escucha, que las voces de aquellos entonces eran realmente voces, porque quien no tenía un timbre de voz agradable al oído, le decían: tu voz no suena, tu voz no es para estar detrás de un micrófono”.

 

Recordó que antes “la información proporcionada en los medios era cuidadosa y correcta, lo más exacto a la realidad. Parecía que los locutores decían una verdad absoluta, el argumento era: lo escuché en la radio y lo dijo el locutor y tiene que ser cierto. Ese era el nivel de credibilidad que tenían los locutores”.

 

XEQL su casa por más de 25 años

 

Dos de los programas emblemáticos de la estación eran: El gallito madrugador, transmitido de seis a siete de la mañana, conducido por José Martínez Guerra y El mariachi de mi tierra con Javier Mendoza García, de cuatro a seis de la tarde.

 

“A mis 19 años, quienes me gustaban eran Enrique Guzmán, Angélica María, Los Teen Tops, música de juventud y ahí —en la estación— la tenían prohibida, porque era de música folklórica mexicana”.

 

La XEQL era todo un éxito en la región de Zamora, en el estado de Michoacán. Para Javier Mendoza no fue difícil empatizar con el género musical, a la fecha es uno de los géneros que más aprecia.

 

La comunicación con su público era a través de cartas. El cartero llegaba con un mínimo de 25 cartas diarias, por lo regular entregaba entre 80 y 100. Los mensajes de la correspondencia variaban, algunos eran saludos, complacencias de canciones y halagos a los locutores.

 

“Así era el auditorio de aquellos entonces, la gente gastaba su dinero en poner la carta, su timbre y llevarla al buzón del correo”.

 

Posteriormente, era más común que los radioescuchas hablaran a la cabina de radio para entablar una conversación más directa con los locutores.

 

XEZM su segunda casa

 

En 1989, Javier Mendoza cambia de emisora, la XEZM fue su casa durante los siguientes 30 años de carrera.

 

“El cambio de estación se dio por la necesidad de cubrir unas plazas, en ese tiempo ya participaba en el sindicato. La estación donde estaba era de 1000 watts y la XEZM tenía 5000 watts, por eso me fui a la estación con más potencia y nos podían escuchar en más lugares de la República”.

 

Dentro de sus actividades en la emisora, le asignaban la realización de entrevistas, viajó en varias ocasiones a Morelia a entrevistar a los gobernadores. Recuerda también trasladarse a la Ciudad de México con todos los gastos pagados para entrevistar en su casa a Rosario de Alba —esposa del cantante José María Napoleón—. “Tuvimos que ir hasta allá cargando con todos los chunches –equipo de grabación–, llevamos la grabadora de carrete”.

 

También tuvo la oportunidad de conducir por cinco años, de 2014 a 2019 el programa Resonancias, se transmitía los sábados de cinco a seis de la tarde, era un espacio dedicado a difundir las actividades sindicales de la sección Zamora, “nació de la necesidad de que la sociedad esté informada de lo que es el sindicato”.

El hábito hace al monje

 

Le tocaron todas las etapas de la radio, desde los comerciales en vivo, después se los hacían llegar en acetatos, posteriormente en cassettes, minidisc y finalmente todo lo encontraba en la computadora.

 

“Cuando inicié todo era hablado y manual. En cabina había una libreta en la cual nos marcaban el comercial y el texto, había que leerlo y entre comercial y comercial sonaba un xilófono”.

 

“Pocos deben saber por qué la jornada de los locutores es de cuatro horas, imagínense cuatro horas de estar hablando ininterrumpidamente, únicamente lo que duraba el minuto o minuto y medio de canción se descansaba. Había que dar la entonación correcta, no era lo mismo anunciar un refresco, que anunciar ropa interior”.

 

Javier Mendoza nos comenta que eran “multiusos”, hacían de todo un poco en cabina, en 20 o 30 segundos ya debían tener listo el siguiente comercial, la habilidad y la práctica con la que contaban era vasta, con solo ver un disco ya identificaba el número de track. “El hábito hace al monje y la práctica al maestro”.

 

Luchar por causas justas

 

En 1977 se integró a la sección Zamora del STIRT en la secretaría de educación, más adelante ocupó la cartera de organización y de trabajo. También colaboró como secretario general de la sección Michoacán, de 1982 a 1984, cuando falleció el titular.

 

Una de las mayores satisfacciones que le ha brindado su trabajo en el STIRTT es que a lado de Raúl Jurado Equihua, secretario general de la sección Michoacán, recopilaron los Contratos Colectivos de Trabajo en las diferentes radiodifusoras del estado para realizar un estudio de prestaciones, que sirviera como base para redactar el primer Contrato Ley de la Industria de la Radio y Televisión firmado en 1972.

 

En 1980 fue electo como secretario general de la sección Zamora, lo que ha implicado laborar los 365 días del año, en ocasiones tuvo que postergar compromisos familiares para sacar exitosamente cuestiones sindicales.

 

“Es una satisfacción enorme el poder ayudar, el poder servir, el poder apoyar, porque es el pan nuestro de cada día. No nos permitimos el lujo de fallarle a la gente porque primeramente nos estamos fallando a nosotros mismos. Siempre me ha gustado que las cosas sean como deben de ser, no como se piensan que deben de ser”.

 

Su reto más importante dentro de su labor sindical es cumplir y hacer cumplir el Contrato Ley. “Cuando éramos parte del comité en Michoacán, tuvimos la necesidad de sostener una huelga en Nueva Italia, Michoacán en Tierra Caliente, durante aproximadamente dos o tres años. Cada semana iba a dejarles a los compañeros que estaban en pie de lucha su dinero. Solo un compañero aguantó todos los años esa huelga. Años más adelante cuando ese compañero murió, me tocó apoyar a su familia para que pudieran traer sus cenizas a Zamora, así como esas anécdotas he vivido muchas”.

Todo se lo debo al STIRTT

 

El representar a los trabajadores de la radio, televisión y telecomunicaciones le ha dado pie a colaborar en la Confederación de Trabajadores de México (CTM) estatal en la cartera de educación y en la regional Zamora como secretario general, de finanzas y de trabajo.

 

En el comité municipal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) cooperó en la secretaría general de 1999 al 2001. Uno de los cargos populares que más le satisfizo fue ser Regidor de su bella localidad.

 

Actualmente lo motiva concluir lo mejor que se pueda su periodo al frente de la sección Zamora, pues es “necesario dejar el camino para otras personas más jóvenes”.

 

En mayo de 2020 se retiró de la radio por recomendaciones de sus familiares y médicos ante el peligro que representa contagiarse de la COVID–19. Me dijeron: “ya no juegues con tu salud. A los 75 años, me debo cuidar”.

 

Sin embargo, ahí los proyectos no terminan, siempre le ha gustado escribir poesía, tiene un poemario impreso titulado Poema al sarape y está preparando un libro por sus 55 años de trayectoria y otro más de poesía.

 

“Hay que escribir lo que se siente, el sentimiento es muy noble”.

“Es una satisfacción enorme el poder ayudar, el poder servir, el poder apoyar, porque es el pan nuestro de cada día. No nos permitimos el lujo de fallarle a la gente porque primeramente nos estamos fallando a nosotros mismos. Siempre me ha gustado que las cosas sean como debe de ser, no como se piensan que deben de ser”.

“Hay que escribir lo que se siente, el sentimiento es muy noble”.