Reconocimiento, credibilidad y prestigio

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Desde pequeño conoció los foros, locaciones, estudios o cabinas de radio. Aprendió cómo se realiza una producción, quiénes colaboran y la alquimia que se genera. Se acostumbró a cámaras, luces y micrófonos. Pero, sobre todo, estuvo cerca de grandes personalidades en los medios, en especial de uno de ellos: su padre —un profesional de quien no solo heredó el nombre, también el talento y perseverancia para forjar una carrera prolífica y sólida—.

Ejemplo de ello es que, de 2018 a la fecha, Guillermo Ochoa Millán trabaja en Estados Unidos, demostrando su pasión como periodista y un compromiso con las comunidades hispanas.

En la trinchera

Miércoles en la tarde. Por la diferencia de horario, en la Ciudad de México la intensidad del sol ha comenzado a descender; algo distinto a lo que ocurre en Los Ángeles, California, donde su clima cálido y palmeras son el escenario de esta videollamada.

De vestimenta casual y antes de partir hacia un enlace, Guillermo comparte con Resonancias sus puntos de vista sobre el periodismo en nuestro país.

“Existen extraordinarios periodistas, pero las condiciones son en verdad difíciles. Desafortunadamente la violencia cierra las puertas a la información en determinado momento. Hay personas muy valientes que luchan día a día por sacar la nota, pero se están jugando la vida”.

“Me parece que el Gobierno, en este afán de desestimar a la mayoría de los medios que lo critican o están en contra de sus ideas y de sus conceptos, también dificulta un poco la labor. Sin embargo, también reconozco la apertura y posibilidad de hablar de las cosas —aunque luego haya réplicas, debates o una opinión muy dividida—. A pesar de estas condiciones de división y polarización, sí hay cierta libertad”.

“Considero que sí ha habido momentos en los cuales la crítica no le ha venido bien al Gobierno federal —y no le viene bien a ningún Gobierno, nunca les va gustar la detracción—. Sin embargo, estamos en un grado de apertura en el cual todavía podemos dialogar y hacer una evaluación consciente. Y también como profesionales tenemos la responsabilidad de ser lo más imparciales, justos posibles, y no caer en partidismos”.

La forma y no el fondo

Titular del noticiario matutino Telemundo 52, considera que consolidar el periodismo es una cuestión del entorno.

“Todos los que diariamente salen a reportear y a buscar la nota —colegas, conductores, corresponsales, reporteros, camarógrafos, asistentes— literalmente se juegan la vida. Esto se podría mejorar con menos riesgos. Sencillamente hay condiciones difíciles para ejercer, no lo estoy diciendo por lo que ha sucedido en esta Administración”, sino “ya desde hace mucho tiempo las circunstancias son muy, muy complicadas”.

“Nuestra tradición periodística es extraordinaria, hemos tenido de los mejores diarios de América Latina, la televisión mexicana se ha visto en todo el mundo. En México, el periodismo o su calidad no es el problema, lo es el lugar y el entorno, ese es el reto a vencer”.

 

Visión global

Con 21 años de trayectoria, este joven ha destacado como conductor, reportero, corresponsal, columnista y editor; y con experiencia que le otorga el haber trabajado en dos naciones, explica la diferencia entre ambos mercados.

“Sencillamente es demográfica, los intereses cambian. Por ejemplo, yo me he enfocado en el público hispano. Al vivir en Los Ángeles le hablo a los mexicanos que habitan aquí, y viven en circunstancias muy difíciles y diferentes, pero también hay salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, centroamericanos, de Venezuela o Colombia. Entonces es completamente diverso”.

“En México, en los medios, sobre todo nacionales, estamos acostumbrados a hablar de la información en general, particularizar muy poco sobre comunidades pequeñas —desde luego hay medios locales—, pero creo que allá nos hemos habituado —o por lo menos a mí me tocó vivir eso— a tocar más información nacional y de enfocarnos en algunas noticias que impactaban en algunos puntos muy focalizados”.

“Acá tengo oportunidad de establecer un nexo mucho más cercano con la gente, con la comunidad. Te vuelves un vínculo con ellos porque tienen muchas trabas, no tienen confianza en la autoridad, viven con cierto temor de que algo pueda pasar. Entonces, eres no solo un informador, sino una persona de confianza, a la cual escuchan a diario para saber qué decisiones tomar. Esa es una gran responsabilidad”.

Respecto de los formatos y formas de trabajo en ambos países, detalla: “tiene que ver con los tiempos de producción e información”.

“Aquí estás al ritmo del sound bite. Es decir, de la declaración y ser muy breve, conciso con las notas, con la redacción, con la forma y sintaxis como expones el material. El público espera todo eso, lo exige, porque así es la televisión en Estados Unidos desde hace mucho tiempo. A eso se está acostumbrado, y también los medios hispanos lo hacen”.

“Los fragmentos son cortos, las entrevistas son mucho más breves que en México. Allá se puede desarrollar una nota con mayor amplitud, hacer una entrevista un poquito más larga, abordar el tema con diferentes perspectivas. Acá es más complicado, tiene que ver más bien con tiempos, realmente es cuestión de adaptarse a ello, a la agilidad —incluso de lectura y de hablar frente a la cámara—. Varía un poco, pero es sencillamente una cuestión de ese tipo”.

De valor y trascendencia

Maestro en Periodismo por la Universidad de Miami, Florida, destaca cuál es la importancia de los mexicanos en el mercado estadounidense.

“Es una cuestión súper amplia. Por ejemplo, desde el punto de vista económico, la aportación de los que residen legalmente en este país y también de los indocumentados, es invaluable —estamos hablando de casi 40 millones de personas, en general—. Además, millones de ellos ya tienen oportunidad de votar, entonces evidentemente su voto cuenta y su voto pesa”.

Su relevancia es fundamental “en trabajo, esfuerzo, empleo, cultura, en términos de hacer algo, de lo que han dejado y han traído. Hace unos días se cumplieron 50 años de la Moratoria Chicana —cuando los mexicanos eran utilizados como carne de cañón para ir a la guerra de Vietnam, y decían: entonces también tenemos derechos, se unieron y dejaron ahí un legado que se conmemora y reconoce hasta ahora—. Entonces, la herencia cultural, el efecto político que pueden tener, el efecto social —y me estoy refiriendo a los mexicanos al platicar de México tú y yo, pero hablo también de los hispanos en términos generales— por lo tanto, es altísimo”.

Honor a quien honor merece

El pasado mes de julio, el espacio que conduce Guillermo fue galardonado con un Emmy en la categoría de Mejor Noticiero matutino de Los Ángeles, en reconocimiento a toda su producción.

Otra muestra de tesón y desempeño la da el propio Ochoa, al señalar lo mejor de su labor: “tener acceso a los personajes que hacen la historia, a quienes toman las decisiones que afectan a tantas personas, así como la oportunidad de desmenuzar cómo cada decisión tendrá un impacto en la gente”.

“Se dice que esta profesión te permite ser testigo en primera fila de la historia, y para mí eso es lo más apasionante”.

Si bien ese ímpetu se refleja en pantalla, de momento solo es visible para la audiencia de Estados Unidos, pues gracias al éxito alcanzado, su idea es permanecer allá por más tiempo.

“Seguir, trabajar hasta donde pueda, hacerlo con total libertad, como lo hago, afortunadamente con el apoyo de mis jefes, con la libertad que me da la empresa”.

“Pero la verdad, uno nunca sabe qué va a pasar y me encantaría volver a México”.

 

Raíces sólidas

En los años 70 y 80, un programa matutino marcó huella en la historia de la televisión mexicana. Uno de sus conductores era don Guillermo Ochoa, quien para ese momento ya contaba con una trayectoria relevante.

Hoy en día —con una carrera profesional de más de 60 años—, don Guillermo cuenta con una gran presencia en redes y plataformas, demostrando no necesitar un medio electrónico o impreso para estar vigente.

Con esas bases y en continuidad con una senda de logros, su hijo —el morning news anchor de Telemundo— narra cómo nació su gusto por la industria.

“Fue desde muy, muy chiquito cuando acompañaba a mi papá a Televisa y después a Grupo Acir —donde también trabajó muchos años—”.

“Finalmente te involucras y enamoras de las cosas porque las aprecias. Además, es una cuestión que ya se trae. O sea, es muy difícil separarlo y es apasionante. Cuando ves, en este caso, no solo a mi papá sino a tanta gente que colabora y participa en un medio de comunicación, te enamoras realmente del proceso. Eso me llevó a quererme dedicar a lo mismo, pues realmente me apasionó y me sigue apasionando”.

Y comenta, con un semblante lleno de orgullo, “mi padre es una persona que ha dejado escuela, y lo ha hecho con mucho entusiasmo en radio, prensa, televisión y ahora en redes sociales”.