Sin miedo al éxito

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Quienes participan en los medios describen a cada espacio por su propia magia. Es una combinación de experiencia, oír consejos, seguir estudiando y en su caso, la constante retroalimentación con los jóvenes.

La meta: hacer lo que te gusta, pero también brindar contenidos de calidad y posicionarse dentro de los mejores niveles del ranking.

“Si bien nosotros podríamos pasar como las nuevas generaciones, detrás —y detrás me refiero, en segundos— vienen otras. Y ellas cada vez hablan más los lenguajes que están buscando las audiencias”.

Después del colegio

 

Él es parte del noticiario matutino de Imagen Televisión. Todos los días sus actividades inician muy temprano. Ahora es mitad de semana, el sol ha comenzado a descender. Es una linda tarde para —desde la sala de su hogar— abrir un espacio y platicar con Resonancias.

Su nombre es Enrique Villanueva, también conocido como El Opinador. Un hombre joven, de amplia trayectoria y quien platica con orgullo cómo ha generado varias de sus propias oportunidades.

El recuento de su carrera data de 1996, haciendo cine. Un documental del doctor Miguel León Portilla y Adolfo García Videla, sobre el libro La Visión de los Vencidos.

Después llegó la radio: Cueyatl FM (estación de la UAM Xochimilco), XEW (donde conoce a Francisco Zea), Radio Centro (con Nino Canún), Radio Capital (en un proyecto para la BBC de Londres) y Televisa Radio.

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“La televisión es un cúmulo, es rapidísimo. Son ritmos, ideas, imágenes, donde tú lo único que debes hacer es pasar el balón de un lado a otro, una y otra y otra vez.

Su paso era firme y constante, entonces lo convocaron a coordinar el área de radio en la Universidad Anáhuac. Ahí, a la par de dar clases, estudió la Maestría en Periodismo y Dirección Editorial, uno de sus maestros era el director del periódico Metro, de Grupo Reforma, decidido, le planteó una idea.

“Un proyecto para hacer unas cosas que en ese tiempo eran rarísimas, loquísimas: podcasts, videos y transmisiones en vivo y audio para la página de Reforma. Les gustó la propuesta, entro y me encargo de coordinar la parte multimedia del portal”.

 

Buscar, innovar, aprender

Si bien 2006 no parece tan lejano, la pregunta es ¿cómo fue incorporar esas ideas y nuevas tecnologías a un medio impreso?

“Es apostarle siempre al futuro, a las nuevas tendencias y no tenerle miedo a los proyectos. En esa época era súper raro porque no contábamos con la tecnología, en algunos casos todavía teníamos dialog. Me acuerdo de una tarjeta de video para transmitir en vivo desde cualquier punto, debías ponerte de acuerdo con la compañía de celular, era carísimo y se trababa”.

“Pero es apostar hacia adelante, ver quién te quiere comprar la idea. Y lo que para nosotros fue innovador, ahora es cotidianidad”.

Tras 7 años, “Kike” dice adiós a ese espacio y explora otros caminos.

“Conocí a Adriana Martínez, productora de TV Azteca, y le propuse unas cápsulas de movilidad. Fueron mis primeros pininos. Yo era más de radio, pero la tele me gustó, me enamoré y aprendí a hacerla”.

Para 2016, se rumoraba sobre una nueva televisora. Al cabo de los días, la noticia cobró fuerza hasta hacerse realidad con el lanzamiento de Imagen Televisión.

Conforme los equipos se iban conformando, Enrique fue invitado para estar en noticias, con Francisco Zea.

“He tenido la fortuna de conducir el programa con él y como titular del noticiario; además hago una sección en Sale el Sol y estoy los lunes en radio”.

Magias distintas

Hoy, con más de 25 años “en este negocio”, el periodista y conductor comparte sus ideas y experiencia en los medios:

“El cine es planeación, una visualización e investigación a más no poder. Le vas dando forma, es como si armaras una pieza de barro —desde ir por la tierra, su tipo, el agua, etcétera—. Y es un cúmulo de personas quienes trabajan ahí para lograr que un proyecto llegue a la pantalla”.

“La radio me fascina. A través de la voz, sonidos, música y silencio, generas un ambiente con el radioescucha muy padre. También es mágico, no es lo mismo hacer un noticiario en la mañana, en la tarde o noche, donde te enfrentas al México real, a ese México oscuro que a veces no creemos que exista”.

“La televisión es un cúmulo, es rapidísimo. Son ritmos, ideas, imágenes, donde tú lo único que debes hacer es pasar el balón de un lado a otro, una y otra y otra vez. De repente te cansa mucho, a veces terminas el noticiario y cuando hay mucha interacción acabas rendido. Entre poner atención al teleprónter, los avisos del director de cámaras, estar en contacto con tu conocimiento, luego vas a otra cosa y después cambia. O sea, es un ritmo muy rápido y esa inmediatez también es increíble”.

“La cátedra es mi actualización. No se lo digo a los alumnos, pero ellos no van a aprender, lo hago yo porque sí les das el conocimiento y experiencia, pero es una carga de energía, es ver a las nuevas generaciones, por dónde va la tendencia, conocer sus gustos, sus miedos”.

“Yo me actualizo tecnológicamente con ellos. Preguntar qué estamos ganando o perdiendo, qué los lleva a estar todo el día pegados al celular”.

Personalmente, aprendo mucho de las nuevas generaciones, ellos traen estructuras e ideas. Le doy clases a un estrato muy específico de la sociedad, que dista mucho de la misma universidad donde yo estudié y conoces varios Méxicos.  Entonces me gustaría pensar que les estoy tratando de dar ese camino de ‘conoce a tu prójimo, las perspectivas de los demás, ponte en sus zapatos; por si en algún momento estás en un lugar de poder de decisión, tomes buenas decisiones’”.

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"... conoce a tu prójimo, las perspectivas de los demás, ponte en sus zapatos; por si en algún momento estás en un lugar de poder de decisión, tomes buenas decisiones’”.
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Si no existe, lo creo

Actual catedrático en las universidades Anáhuac e Iberoamericana, ha aprendido a leer a las audiencias y cómo ha evolucionado el consumo de contenidos.

“Ha sido raro y a la vez muy interesante. Antes, nosotros nos teníamos que acercar a ver qué nos ofrecía el medio: prendías la tele, sintonizabas la radio y esperabas a ver qué te daban”.

“Con esta nueva sociedad, las personas ya no esperan al medio, es este quien se debe acercar con todo el cúmulo de contenidos —y además con una competencia impresionante—; pensando muy bien en las necesidades del público, para ver si el producto que ellos les dan es realmente lo que necesitan”.

“Lo noto con mis alumnos. Ellos no conciben el ‘debo esperar a que el medio me dé algo, no; yo tengo una necesidad y los medios deben de satisfacerme. Y si no, yo cubro eso a través de un canal de YouTube, Instagram o como sea’”.

 

Desearlo sí. Trabajarlo doble sí

Tal vez no hay receta para el éxito, pero cuando se combina constancia y trabajo, el resultado no puede ser menor. Sumado a ello, él tiene un extra: los consejos de su padre y dos de las mujeres más importantes en su vida.

“Mi abuela materna decía: ‘júntate con gente más inteligente que tú, convive con personas a quienes les aprendas, observa, genera conocimiento, siempre trata de observar qué está pasando. El conocimiento es la base de muchísimas cosas, y con esa capacidad de observación puedes ver cómo esa persona piensa de tal manera por alguna razón en específico’’’.

“Mientras que mi abuela paterna insistía: ‘no digas no puedo’ hasta haberlo intentado mil veces; y después de esas mil veces, busca otra manera más’”.

“Son dos banderas con las cuales he tratado de generar parte de mi carrera. Creyendo también que los sueños se hacen realidad”. Tal como le ocurrió con la televisión —un espacio que lo llena y maravilla día a día—.

“Mi papá tiene una frase increíble, retomada de Dalí: ‘asegúrate de que la suerte te agarre trabajando’; porque si estás preparado, con aptitudes, destreza, viendo a las personas y tomándole el feeling, cuando te lleguen las oportunidades vas a estar listo y empezarás a hacer esas cosas que te lleven al éxito”.

“En Imagen, mi participación iba a ser de 2, 3 minutos, solo los viernes. Después de un par de castings, decidieron que sería toda la semana”.

“Independientemente de que era una intervención chiquita me iba todo el noticiario. Deseaba hacer lo que conocen en el mundo de doblaje como ‘horas atril’ para observar a quienes te llevan la noticia. Entonces me la pasaba atento a Paco, ‘al dar la información hace esto, así improvisa, aquí aplica esta estrategia y acá esto’”.

“Un día, él no pudo llegar, empezaron a buscar a tal y tal y ninguno estaba. Alguien dijo: ‘híjole, pues ahí está El Opinador’ y me avisan ‘a ver mijo, vas al aire, te vas aventar el noticiario’”.

“Me fue muy bien y tuve buena aceptación de la gente. Ahí viene el ‘asegúrate de que la suerte te agarre preparado’, porque yo ya traía todas esas ganas”.

“Lo noto con mis alumnos. Ellos no conciben el ‘debo esperar a que el medio me dé algo, no; yo tengo una necesidad y los medios deben de satisfacerme. Y si no, yo cubro eso a través de un canal de YouTube, Instagram o como sea’”.