Actitud, apertura y aprendizaje

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

Por su versatilidad y disposición a explorar nuevos caminos ha hecho comedia, drama, stand up, musicales y cabaret, participado en series, telenovelas, teatro, cine, locución y conducción.

Estudió cine y dirección en The New York Film Academy. Su sueño era estar detrás de cámara, pero la vida y su talento la han colocado siempre frente a ella.

Imagen y voz de una emisión

En una charla jovial con Resonancias, Dalilah Polanco se autodefine como feliz, su apetito por la vida, así como su deseo constante por crecer, aprender y atreverse.

Y con esa sonrisa e ímpetu que irradia, comparte su experiencia al pasar de la actuación a ser titular en escenarios distintos a los que había estado.

“Ahora sí que arrieros somos y en el camino andamos, y de repente te encuentras a gente que te ve con distintos ojos, que apuesta por ti de una diferente manera y de ti depende si le entras o no, y cada vez que me han invitado a hacer cosas diferentes a la actuación digo ¿por qué no? O sea, uno nunca sabe en dónde puedes encontrar al amor de tu vida, y me refiero al amor de tu vida en todos los aspectos —laboral, sentimental, emocional—, que te dé un crecimiento”.

“Estuve más de 3 años en Despierta para Exa Radio, después me invitaron a conducir un programa en el Estado de México (De Buenas) y dije ‘pues si ya dije que sí a esto ¿por qué no decir sí a lo otro? Y la verdad me la pasé muy bien”.

“Son dos lugares en donde debes ser responsable de lo que dices porque no está hablando un personaje, es la voz de Dalilah, mi propia voz y cualquier cosa en la que yo opine puede hacer resonancia en otras cabezas. Entonces eres responsable de tus palabras y de tus silencios. Así que me pareció arriesgado, a la vez atractivo, pero muy emocionante, y por eso le entré”.

 

Además, “La radio me encanta, no puede ser posible que con solo tu voz tengas un alcance de tal magnitud, que la gente te reconozca. Yo de verdad he ido a lugares en donde me oyen decir ‘me da por favor un café’, y voltean a preguntar ‘¿cuándo vuelve Despierta?’, y yo así ¡¿es en serio?! Porque reconocen la voz, no mi cara, ¡mi voz!”.

“Y mientras estuve ahí fue sorprendente. Era como un monstruo que yo no conocía y supe caminar al lado de él, feliz y le abracé y me la pasé extraordinario”.

La conducción “fue increíble porque aparte era en el Estado de México, entonces te vuelves imagen de otro lugar, te reconocen en otro lugar, te identifican por cosas de un estado distinto al que tú vives. Fue un espacio de gran aprendizaje, con la diferencia de que no solo tenía que cuidar mi boca, también la imagen”.

En cuanto a la preparación: en radio, antes de entrar al aire leía varios periódicos o revistas; mientras que en tele “era otra cosa completamente diferente porque, por ejemplo, te decían ‘hoy vamos a hablar del Ho'oponopono’ y decías ‘¿de quién?’, Dios mío y tienes que sumergirte justamente a todas estas cosas que yo no estaba acostumbrada a hacer y te empiezas a agarrar también el celular, la tableta, cualquier cosa; y no te queda de otra, porque si no, te vas a ver como un animal extraño, ahí nada más parado, sin tener nada qué decir, más vale estar enterado de lo que vas a hacer”.

Con arrojo del puritito Sinaloa

A raíz del confinamiento sanitario, la actriz se involucró más en la web, abriéndose a nuevas oportunidades. “La primera parte de la cuarentena me metí en mi casa y me dediqué a gozarlo, dije ‘ay no, yo no le voy a entrar a todas esas cosas de las redes y demás, no soy millenial, ya estoy muy grande, estoy muy cansada para esas cosas, quiero vivir mi casa’; y de repente te empiezan a invitar a una cosa, a la otra, a una plataforma, a una entrevista, tus juntas empiezan a ser virtuales”.

“Y tú ahí picándole a la máquina y empiezas a romper muros que creías que eran de concreto y en realidad son de papel, pero tú los ves como un gran muro, ves a la muralla china frente a ti y quieres llorar tres días, hasta que entiendes que hay un puntito que si le picas se prende tu computadora”.

“Aprender al principio es difícil porque uno es reacio, sabe lo que sabe hacer y ya, no quiere saber otras cosas, pero una vez que te empiezas a abrir ves que no era un árbol, es un bosque. Así que yo invito a toda la gente a que den pasos hacia atrás, dicen que pa’trás ni para agarrar impulso, yo creo que a veces tienes que hacerlo para que puedas ver todo el panorama que te rodea, porque tienes un árbol enfrente y no te das cuenta que estás metido en un bosque, y el bosque es hermoso y está lleno de posibilidades”.

Con calidez y con sabor

 

Y ese espacio al que se refiere lo supo explorar, ya que aunado a dar clases de actuación en línea, esta chica incrementó la actividad en sus redes así como en @sazónydalilah. “Ese es mi pecado capital favorito. Si algún día muero no pregunten ¿de qué morí?, pregunten ¿qué me comí? A mí me encanta estar probando todo lo que tengo enfrente, me hace de verdad una felicidad, pocas cosas me dan el placer que me causa un buen alimento”.

“La cuenta nació porque todo mundo siempre me decía ‘¿ay, de verdad comes eso? Ay, pues qué tragona’, que ya sabes que pa’todo estamos, somos buenos para emitir juicios. Entonces dije ‘es cierto, voy a dejar que mi Instagram sea mío, de mis experiencias personales, laborales’, y creé @sazónydalilah. Además, amé el nombre, me lo dio un amigo, David Friedman, toda la vida me ha dicho que quiere que haga un programa de comida, porque es otra de las cosas que pocos conocen de mí, me encanta no solo comer, sino cocinar”.

Al decirlo se lleva las manos a la boca y hace un ademán como si degustara ese gran platillo que le vino a la mente. La cata gastronómica concluye al platicar sobre otro de sus gozos: escribir —lo que logra con fluidez— y de lo que confiesa que si se presenta la oportunidad, participaría.

“Si es algo que me sublime sí, porque eso es una cosa que yo creo que es muy importante en la vida: si le vas entrar a algo no le entres porque te van a dar dinero o porque va ser una cosa nada más curricular y que no vas a disfrutar, debe ser algo que te guste”.

En el top de las audiencias

Al ser hija de afamados artistas, la actriz conoció desde pequeña los escenarios. Hoy, con una carrera sólida y constante, Dalilah sabe lo que conlleva un clic cuando el público cambia con un dedo de canal, plataforma o página.

Es terrible, es de miedo. Ese clic tomó poder hace muchos años, cuando el control remoto aterrizó a nuestras manos y empezaron a llegar no solamente los tres canales más importantes, que si tu antena parabólica, que si la inscripción a tal o cual compañía, que si 40 u 80 canales. Nuestra vida como actores pende de un hilo desde hace muchos años, pero como nos encanta el circo, maroma y teatro ahí estamos caminando en la cuerda floja y tratando de hacer que la gente voltee a vernos y que opte por nosotros, y no por otras personas, otros actores, otras actrices, otras compañías”.

“Creo que es algo con lo que vivimos desde hace mucho tiempo. Hoy hay muchísima más competencia porque ahora no solo son los canales de la tele, son las plataformas que puedes tener también en tu televisión no solo en la computadora. No, ahora también tu televisión es tan inteligente, la desgraciada, que puede captar programas y películas y cantidad de cosas de cualquier lugar del mundo, y si eres lo suficientemente hábil hasta cosas que no deberías de ver”.

“La competencia siempre ha existido y creo que es lo que a todo mundo nos hace tratar de ser mejores. Siempre debes averiguar en una carrera por qué no te escogen a ti, no para que ataques a tu contrario sino para que sepas qué es lo que él les está dando, que tú aprendas a hacerlo y lo hagas mejor o que te eduques, hacer lo que sabes hacer pero de manera impecable y magistral”. Algo que ella tiene como estilo de vida, pues se dice gustosa del estudio.

“Me gusta que si hay nuevas metodologías de aprendizaje, que si hay, no sé, cualquier cosa que te ayude a crecer por todos lados —de la cabeza, del corazón, como ser humano, que te dé cuerpo al cuerpo— me parece que es correcto, creo que siempre hay que estar abiertos a cualquier curso de lo que quieran —llámenle motivacional, de repujado country, de matemáticas experimentales—, lo que te guste, siempre busca qué más hay después de lo último que estudiaste, porque siempre habrá algo más novedoso”.

 

Su remembranza en tecnología

“El cambio me ha tocado fuerte, me acuerdo que yo aprendí con unas cámaras hermosas. Cuando estudiaba cine supe todo su funcionamiento, a manejarlas y demás porque era parte del aprendizaje cuando estudias la carrera; y hoy que no he hecho cine sino muchas series, novela y otras cosas, veo las cámaras y no tienen nada que ver con los aparatos que yo conocí”.

“Ahorita no podría manejarte una cámara ni de cine ni de televisión ni una Canon de las de antes. De verdad, la tecnología está increíble porque antes eran unos aparatos que pesaban tres veces lo que yo peso, y ahora con unos aparatos pequeños; bueno, si las marcas de celular se están peleando a cada rato por meter la mejor tecnología en fotografía, ya no te importa hablar por teléfono, es lo último que preguntas, ahora dices ¿cuánta capacidad tiene y las fotografías de cuántos megapíxeles?”.

“Imagínate para mí lo que es haber estudiado cine, haber trabajado con tantas cámaras, bueno estudiado —yo pensé que iba a estar del lado de atrás y resulta que he estado enfrente y nunca me he bajado del escenario—. Entonces ahora veo una cámara y digo ¿y esto qué? Nada más con que no me vea tan arrugada ponle lo que le tengas que poner, y ya hasta joven te hacen. Es lo máximo”.