Esa voz en tus oídos

Por Laura Hernández

#EntreAmigos

A mediados de los 80, tres jóvenes revolucionaron la forma de hacer radio. El grupo estaba conformado por dos hombres y una chica. Con su frescura, irreverencia, personalidad e ideas, rompieron los esquemas de ese momento.

Hoy, ella se mantiene en el top del gusto del público y es reconocida como una de las comunicadoras más destacadas de México.

Especialista en desarrollo humano, maestra y profesional que ha inspirado a otras mujeres a seguir sus pasos o hasta imitar su estilo, su nombre: Charo Fernández.

Mujer de gran elocuencia y enorme personalidad, quien comparte con Resonancias algunos pasajes de su vida y de su aprendizaje, “porque de nada sirve lo que tienes si no hay con quién compartirlo”.

 

En ciernes

La magia de la radio se traslada a la realidad. El misterio que en aquel entonces era el secreto mejor guardado, se reveló hace algunos años. Actualmente su rostro nos es familiar, siempre con una sonrisa pletórica.

La charla inicia con el recuerdo y legado de su padre, de quien adquirió la pasión por la música. Desde pequeña descubrió a los Creedence, Beatles, Rolling Stones, Led Zeppelin o Armando Manzanero —los acordes— que a él le gustaban.

Sin embargo, esa inquietud de conocer e ir más allá es total y netamente suya.

“Almacené infinidad de datos: me fijaba en la portada, quién producía y sus integrantes. Acumulé montones de información a lo largo de mi vida. Increíble, todo eso me sirvió cuando fui a un casting, al llevarme de calle a las otras chavas que estaban haciendo la prueba, con muy buenas voces, a lo mejor muchísimo mejores comparadas con la mía, pero no tenían el conocimiento”.

Tras ese primer éxito, el 9 de septiembre de 1985, Charo llegaba por primera vez a los oídos de los mexicanos a través de una naciente estación de corte juvenil, WFM. Todo fluía perfecto; sin embargo, 10 días después ocurrió algo que nadie esperaba y las circunstancias le dieron una nueva enseñanza.

“Inicié mi programa a las 7 de la mañana —el temblor fue a las 7:19—. Recuerdo estar transmitiendo y de repente llegó uno de seguridad a decir ‘se tiene que salir, está temblando muy fuerte’; yo no reaccionaba y respondí ‘estoy al aire, nada más salgo del aire’, y él, ‘no, cierre ahorita el micrófono’, lo hice y salí corriendo por los pasillos del Hotel de México —ahí transmitíamos inicialmente—. Ya en la calle estaba muy impresionada, se oían unos crujidos espantosos, todo se movía”.

“Pero hasta ahí, nunca dimensionamos lo que pasaba. Entonces nos habla Miguel (Alemán Magnani), nuestro jefe, y dice: ‘se cayó tal, tal, tal. A partir de este momento WFM se convierte en fuente de información, nos olvidamos de la música y vamos a decir qué ocurre’. Por teléfono me pasaban la información y yo la daba —obvio con los nervios, la inexperiencia y la impresión—. Estuvimos ahí todo el día, sin dar crédito a lo que transmitíamos porque ¡cuándo te vas a imaginar eso! Fue muy duro y muy fuerte, pero también me sirvió de experiencia. Ese suceso me marcó, por estar ahí, en un medio, frente a un micrófono, y eso no cualquiera”.

 

El trío dinámico

En 1986 se incorporan a la estación dos chicos igual de talentosos: Alejandro González Iñárritu (actual ganador de cuatro premios Óscar) y Martín Hernández (hoy, reconocido y multipremiado editor de sonido).

“Yo le hice el casting a Alejandro, él llegó 6 meses después de mí. En ese tiempo Miguel era el director —un chavito de 19 años, más o menos todos andábamos por esa edad—, dice ‘me están recomendando a un cuate, está un poco loco, pero es muy creativo, y me gustaría que le hicieras el casting’. Y así fue, le comento: ‘vas a repetir “WFM, 96.9 Magia Digital’” ¡Y no me obedeció!, hizo cuanto quiso, aunque con un estilo bastante original, él decía: ‘Soy Alejandro González Iñárritu, desde la ciudad de las combis verdes’; o sea, algo completamente distinto a lo que estábamos acostumbrados. Cuando Miguel lo escuchó, yo le noté como cierto tartamudeo —de hecho, por eso salió lo de “Do, do, W” —, pero a él le pareció un muy buen elemento y dio el visto bueno”.

Martín Hernández llegó después y en un año se conformó “el equipo que realmente sí cambió la manera de hacer radio, sobre todo a nivel país”.

El éxito de la estación fue tal que a Charo se le nombró “La reina de la radio”.

 

En todo el cuadrante

Si desde ese momento su voz había dejado huella en la frecuencia radial, en 2009 se catapultó al transmitir a través de mil 600 estaciones de todo el país.

“Juan María Naveja de Anda (exsubsecretario de Comunicación) me invitó a conducir La Hora Nacional. Yo dudé y pensaba ‘híjole, es la hora donde todo mundo apaga el radio’, pero él comentó un detalle muy importante, dijo ‘sabes qué, es hacer algo por México’, entonces respondí ‘sí, nada más por eso que me acabas de decir lo voy a hacer, porque yo a México le debo mucho, amo mi país, he recibido tanto y lo haré con muchísimo cariño’”.

No solo la respuesta fue bien recibida, también sus ideas sobre un programa ágil, de un reloj sencillo, variado y con la inclusión de distintos matices.

“Les planteaba ‘la marimba es algo muy bonito y representativo, pero hay más’, y lo aceptaron. Viajamos de sur a norte, me tocó estar muy cerca de la gente. Sí, en nuestro país tenemos cosas maravillosas, es un mosaico precioso; sin embargo, lo más valioso, somos nosotros. La manera en cómo nos recibían, la calidez, había personas con solo dos tortillas para comer, y nos daba una. Ese tipo de detalles sinceramente hacen que te enamores más de nuestro país, y sientas un mayor compromiso y responsabilidad para con La Hora Nacional”.

Vivir la experiencia

Si con todos estos antecedentes aún está la sensación de haberla escuchado en otro lugar, la respuesta es sí, como Nena en Los Increíbles (de Disney-Pixar).

“Es por completo distinto. Yo no soy actriz, y normalmente para hacer doblaje son actores con bastantito tiempo, entonces dije ‘mi hijo no va a escuchar nada de WFM, ya no le va tocar y quiero darle un recuerdo bonito de la voz de su mamá’. E insistí muchísimo a los de Disney por una oportunidad; iba, hacía sala y me sentaba a aprender de los demás. A ver si me daban un papel, al menos chiquito”.

Y así ocurrió. “Cuando él lo escucha, uy, no cabía, era como ‘¡es mi mamá, ella sale ahí, es su voz!’. Y con eso tuve, fue mi gran premio en la vida”.

“Es muy difícil el doblaje, no cualquiera. Es una sincronía impresionante de lo que estás mirando con tu voz. Yo veía cómo estas personas con tanta experiencia a veces ni checaban el cronómetro, les lanzaban la línea e inmediatamente captaban y lo decían, justo como debe ir el lipsync. No es cualquier cosa, yo respeto mucho a quienes lo hacen”.

Back to the basics

Antaño, en los aparatos de sonido, se giraba una pequeña perilla para ir de una estación a otra; al hacerlo se oía el cambio de voces o sonidos por donde se pasaba. Actualmente, eso se ha modificado por completo.

Del mismo modo, hoy sintonizamos a Charo en MIX (106.5 FM) y iHeartRadio (aplicación de descarga gratuita). Y —considerando su transmisión también en digital—, hicimos una remembranza al preguntar si retomaría algo de otros tiempos.

“Cuando fui vicepresidenta en Televisa Radio me enfoqué con otras personas a rescatar distintos programas, como Apague la Luz y Escuche de Arturo de Córdova o a Panzón Panseco. De un gran número de las emisiones de la XEW se tenían los audios, y muchos eran originales. Para mí, lo más llamativo fueron las radionovelas y cómo la gente las escuchaba cuando no tenía televisión”.

“Lo que hicimos con El pavo asesino y muchos de los promos que hoy se recuerdan, fue una novela. Fue retomar ese género, ni siquiera descubrimos el hilo negro, tomamos el concepto y lo llevamos con otro formato. Además, los protagonistas éramos nosotros mismos, las personas de seguridad, de intendencia, las secretarias y operadores, todo mundo participaba con un personaje. Lo cual lo hacía realmente más chistoso, nadie era actor, éramos muy malos, pero gustaba”.

Sonriente por la emoción de esa remembranza, añade: “Sin duda, retomaría la radionovela. Obvio muchísimo más ágil y con cuentos cortos. Me encantaría”.

Calidad en las palabras

Experta en el tema, la directora de Charo Fernández & Co. (agencia creativa y de producción, donde a la vez se imparten talleres y seminarios sobre locución, expresión oral y dirección en medios) detalla cuáles son los pilares de la voz:

“ (1) Volumen. (2) Dicción, es fundamental. Recomiendo mucho leer en voz alta, ahí escuchas cómo estás leyendo, si traes un muy buen ritmo o no”.

“(3) Proyección. No es lo mismo el ‘hola, soy Charo Fernández’ a ‘¡¡Hola!! ¿Cómo están? ¡Qué gusto de verdad poder estar con ustedes!’”.

“Incluso me han dicho ‘es como si te estuvieras riendo todo el tiempo’. Eso se llama proyectar y lo haces con tu voz, además de acompañarlo de tu cuerpo, de tus manos —es este lenguaje kinésico que normalmente dice muchísimo más. La gente se fija más en cómo te mueves, en todo este lenguaje de señas, que en lo que estás hablando—. Dirán ‘bueno, al aire ¿qué?, si no te ven’, pero sí, es evidente cuando estás alegre o no. Todo a través de la proyección”.

“(4) Estilo, desarrollar una personalidad propia es fundamental. Y preparación, el público lo aprecia y se da cuenta; y cuando no te preparas, también se da cuenta”.